Versión estenográfica de la Clausura del Foro Internacional: La importancia del periodismo en la integridad Electoral

Escrito por: INE
Tema: Cumbre de la Democracia Electoral

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA CLAUSURA DEL FORO INTERNACIONAL: LA IMPORTANCIA DEL PERIODISMO EN LA INTEGRIDAD ELECTORAL, EN EL MARCO DE LA CUMBRE DE LA DEMOCRACIA ELECTORAL

Presentadora: Bienvenidos, buenas tardes.

Estamos ya en nuestras palabras finales de clausura del Foro de Periodismo e Integridad Electoral y nos acompaña el Coordinador de Comunicación Rubén Álvarez y el Consejero Presidente Lorenzo Córdova.

Rubén, le cedo el uso de la voz.

Adelante.

Coordinador Nacional de Comunicación Social del INE, Rubén Álvarez Mendiola:Gracias, Karla.

Empiezo muy rápido con un agradecimiento a todas y todos ustedes que nos acompañaron estos dos días, algunos que estuvieron en la primera sesión, en la jornada de ayer que esta vez no nos acompañaron, nos pudieron acompañar nada más un momento por la mañana, tuvieron que retirarse.

Y viceversa quienes ustedes también nos acompañaron ayer, pues muchísimas gracias, desde luego, a todos nuestros invitados, tanto colegas de México, periodistas, analistas, expertos en la materia muchísimas gracias por su participación en este foro que convocamos, como dije ayer en la inauguración, como, digamos, seguimiento al pronunciamiento que formuló la Cumbre Global de la Democracia Electoral que se realizó aquí en México del 20 al 22 de septiembre.

Y uno de seguimientos, digamos, es este Foro Internacional de Periodismo e Integridad Electoral que, como ha comentado hace un momento Jaime Abello y me congratulo de ello, ha tenido un nivel muy, muy sorprendente, de calidad de participantes, de expositores y a todos y a todas les reitero mi agradecimiento, el agradecimiento de la Coordinación Nacional de Comunicación Social y, desde luego, del Instituto Nacional Electoral.

Bueno, dicho esto tengo el gusto, el enorme gusto de presentar al Consejero Presidente del INE, el doctor Lorenzo Córdova Vianello, quien nos hará el favor no solamente de formalmente declarar clausurados los trabajos de este foro, si nos hace favor. Si nos hace favor, sino además de dar unas palabras finales, unas palabras al final del evento de este foro y, desde luego, le agradezco su participación y su presencia aquí en este foro.

Muchísimas gracias al doctor Córdova.

Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova Vianello: Al contrario, muchas gracias, Rubén por permitirme participar, aunque sea en este final de un foro en el que me perdí, pero la primera parte, porque estaba de viaje para acá, pero que me permitió afortunadamente, porque termina hasta ahora, poder agarrarlo en la colita y poder sumarme a algunas de las muchas reflexiones que se han planteado aquí.

Lo primero es, como ya lo hacía Rubén, agradecerles, además de saludarlas y saludarlos, agradecerles mucho por acudir a esta convocatoria del Instituto Nacional Electoral y nutrir este espacio de reflexión con sus comentarios, con sus opiniones, con las crónicas y relatos que desde distintos lados del mundo han venido a hacer literalmente un foro de carácter internacional.

Gracias, pues, a todas y a todos los periodistas que nos acompañan, que nos acompañaron.

Gracias a los funcionarios electorales de los Órganos Electorales Locales y del Instituto Nacional Electoral, gracias a los especialistas que han concurrido a este espacio.

Estamos llegando al final del Foro Periodismo e Integridad Electoral, que gracias a la generosidad de las personas que nos acompañaron como ponentes, ha sido todo un éxito y nos ha dejado muy importantes reflexiones sobre el estado del periodismo y de la democracia a nivel global.

Como se ha comentado ya, este foro, y lo acaba de mencionar Rubén, se inscribe en un marco más general, que es la continuación de los trabajos de la cumbre global de la democracia, que desarrolló, entre los meses de junio y agosto, en cinco regiones del mundo y que tuvo como punto culminante una plenaria que llevamos a cabo en septiembre pasado, en las instalaciones del INE.

El INE, desde ese punto de vista, albergó pues estas reflexiones que implicó un esfuerzo, que conjunto un esfuerzo de diversos organismos multilaterales de promoción y defensa de la democracia en todo el mundo, así como autoridades electorales de los cinco continentes.

Una de las principales conclusiones de esa cumbre es que la democracia vive tiempos inéditos en los que se enfrentan grandes desafíos, que, incluso, han llevado a cuestionar a la supervivencia de la democracia misma.

Uno de estos desafíos que tiene que ver con la información, este discurso público, las narrativas que se crean desde el poder y la relación que todo ello tiene con fenómenos disruptivos, como la desinformación, la proliferación de información falsa y de información malintencionada; el auge de los discursos de odio; el uso de inteligencia artificial para desvirtuar la conversación pública.

Y la polarización en nuestra sociedad es que, recientemente, está siendo acompañada de altas dosis de intolerancia, exclusión y confrontación, por cierto, muchas veces promovidas desde el poder político, esto es desde los gobiernos y los circuitos gubernamentales constituyen parte de los grandes desafíos que hoy enfrenta la democracia.

Todo ello, desde luego, con graves consecuencias para los procesos electorales, para nuestra convivencia social en general y para la recreación de la democracia en general.

En ese contexto, el INE decidió desdoblar estas reflexiones hacia el periodismo, convencidos de que este oficio fundamental es, quizás más que nunca, necesario para prevenir y combatir los fenómenos disruptivos que he mencionado, para poner límites a los autoritarismos y, en resumen, para preservar la salud y hasta la existencia misma de los regímenes democráticos.

Permítanme compartir algunas reflexiones adicionales a las que desde una perspectiva conceptual, pero también con la explicación de casos concretos se han planteado en estos dos días, sobre el importante papel que juega el periodismo en la democracia, y en específico, en la integridad electoral.

Y sobre los temas que se han abordado en las cinco mesas temáticas y en la conferencia magistral de Adela Cortina esta mañana.

Quiero comenzar recordando una frase, que hace más de un siglo fue adoptada como lema de uno de los grandes diarios de Estados Unidos, y que desde hace cinco años aparece bajo el cabezal de dicho diario, como recordatorio de la importancia de la prensa y su trabajo en los regímenes democráticos.

Me refiero al diario The Washington Post y a la decisión que sus editores tomaron en febrero de 2017, a un mes y días de que el Presidente Donald Trump asumiera la Presidencia de ese país.

Y se trata de la decisión de colocar en su primera plana un lema que sus lectores encuentran ahí todas las mañanas, día tras día: Democracy Dies in Darkness, la democracia muere en la oscuridad, una frase que se explica a sí misma, pero que vale la pena analizar y repensar, pues sintetiza en solo cuatro palabras la compleja relación entre periodismo y la democracia y que de alguna manera podríamos vincular con muchas de las ideas que hemos compartido en este foro.

Por cierto, una breve síntesis, insisto, cuatro palabras que reproducen aquella célebre definición de Norberto Bobbio, uno de los grandes teóricos de la democracia moderna, de la democracia contemporánea, que señalaba que la democracia implica y supone el ejercicio del poder político en público a la luz del día.

Algo que ha caracterizado a la democracia desde sus orígenes, desde la antigüedad clásica, la democracia ha supuesto justamente esa premisa, que se ejerce dejará a todas y todos, que se ejerce a la luz del día.

Mientras que por el contrario decía Bobbio, en las autocracias ocurre exactamente lo opuesto, el poder se ejerce en la oscuridad del secreto. No es casual que los arcana imperii, es decir, los secretos de Estado, sean justamente la piedra angular, la piedra fundamental del poder autocrático.

Efectivamente, la democracia es un sistema que depende de la trasparencia y de la rendición de cuentas, de parte de quienes ejercen el gobierno y la representación popular, es decir, de quienes ejercen el poder, de parte de quienes deciden sobre los presupuesto públicos y los ejercen y que en general toman decisiones que afectan a toda la ciudadanía y toman las decisiones colectivas, ejercen justamente el poder político.

La democracia en efecto, no puede sobrevivir en ámbitos cerrados, en donde la opacidad y la secrecía son la regla, la democracia supone exactamente lo contrario, en la democracia, la trasparencia, el ejercicio de poder en público es la regla y lo contrario es por definición la excepción; en las autocracias, la regla es la opacidad y la excepción son los pocos ejemplos en los que se transparentan los procesos de toma de las decisiones.

La democracia en efecto, no puede desarrollarse de espaldas a la ciudadanía, ni ser una cuestión solo de partidos políticos o de funcionarios gubernamentales, no en balde, todos los autoritarismos, todos sin excepción, tanto los del siglo XX como las nuevas expresiones autoritarias que están surgiendo en el siglo XXI, han convertido a la prensa libre en su enemigo, han señalado, acosado, estigmatizado y atacado directa o indirectamente a las y los periodistas.

Como nos lo contaron aquí las panelistas de la primera mesa, Yoani Sánchez, Cindy Regidor, Víctor Amaya  y Diego Fonseca, al describir los casos extremos de totalitarismos en nuestro continente, Cuba, Nicaragua y Venezuela, esos regímenes no democráticos, han creado y desarrollado todo tipo de instrumentos, primero para acosar, desprestigiar, atacar y cooptar al periodismo, y finalmente para perseguir, castigar penalmente y clausurar evidentemente en el extremo a medios de comunicación encarcelando a periodistas.

El autoritarismo es por definición intolerante a la crítica y repelente al escrutinio público.

El autoritarismo, en sentido contrario a lo que dice el lema del Washington Post, y como lo recuerda también Norberto Bobbio, sobrevive en la obscuridad, y de hecho necesita de la oscuridad para sostenerse, se alimenta de la obscuridad misma.

Los regímenes autoritarios requieren de una prensa adormecida, fiel, sumisa, que lejos de trabajar para la ciudadanía esté al servicio del propio régimen. Una prensa que muy lejos de hacer periodismo se dedique a hacer propaganda, a repetir los “dictados” del poder, a elogiarlos, a ocultar la realidad, si es necesario, y en algunos casos a atacar a los opositores del régimen, que por cierto pueden no ser opositores del régimen, son aquellos a los que el régimen bautiza como sus opositores.

Y eso no se gana de una vez y para siempre, son penosos, repito, penosos y vergonzosos los casos de una prensa otrora crítica e independiente, que con el tiempo se convierten en órganos propagandísticos al servicio del poder.

Y ejemplos hay muchos, basta ver las ocho columnas de algunos diarios o de algún diario el día de hoy, y son penosos y vergonzosos, diría yo, los periodistas que fueron, en algún momento, nuestros puntos de referencia en los tiempos de la lucha por democratizar nuestro país, y que hoy son obsequiosos, alabadores del poder que busca erosionar a la democracia.

Venturosamente, en este Foro se ha expuesto la otra cara del periodismo, la faceta más luminosa del oficio que Gabriel García Márquez llamó “el mejor oficio del mundo”.

En las mesas de estos dos días, se han comentado muchas experiencias exitosas de mujeres y hombres que han dedicado su vida a hacer el periodismo que requiere las sociedades democráticas, periodistas que han enfrentado contextos muy adversos, como el de la violencia, que lamentablemente se vive ya desde hace muchos años en América Latina, y también penosamente en nuestro país. El país más peligroso para ejercer el periodismo en todo el mundo en estos días.

Y que han luchado porque no haya zonas silenciadas, historias no contadas y realidades que nunca lleguen a las páginas de los diarios. Y que, aquí sí muchos de ellos, con congruencia lo hicieron ayer, lo hacen hoy y seguramente lo harán mañana, defendiendo desde la trinchera del periodismo libre, del periodismo crítico, también a la democracia misma.

Periodistas mexicanos y de otras latitudes que han dedicado días, semanas y hasta años, a dirigir y realizar profundas investigaciones que han destapado graves casos de corrupción del pasado o de hoy, o que nos han contado las peripecias cotidianas de mujeres y hombres comunes que han sido afectadas por la negligencia, la omisión, o peor aún, los abusos del poder, periodistas de larga trayectoria y gran experiencia que en los últimos años se han especializado en el análisis de las redes sociales y las nuevas plataformas digitales por las cuales transita, no sólo el periodismo, sino muchísima información generada por ciudadanas y ciudadanos y también mucha desinformación a velocidades nunca antes vistas y con alcances que ni siquiera imaginábamos hace apenas algunos años.

Y, finalmente, también especialistas y periodistas que nos hablaron en estos espacios de un tema que hoy se ha vuelto fundamental para el periodismo y para la integridad electoral, como es la verificación de la información que se difunde tanto en los llamados medios tradicionales, como en los así descritos como medios alternativos.

Ciertamente el periodismo es el antídoto natural en contra de la desinformación y un aliado por ello indispensable para las instituciones electorales y para el sostenimiento y fortalecimiento de la democracia.

Por ello, desde el INE, hemos ensayado diversas formas de colaboración con periodistas y ciudadanas y ciudadanos que se han especializado en la verificación de información con metodologías y experiencias como las que nos han narrado las y los ponentes de este foro y que, sin duda, se seguirán desarrollando en el futuro.

En muchos sentidos, y como se ha comentado en este espacio, el periodismo, como la democracia, enfrenta actualmente nuevos y graves retos y dilemas propios de nuestros tiempos, tiempos recios, parafraseando a Vargas Llosa, en los que son plan vientos de regresión autoritaria, de concentración o de intento de ello de poder en los ejecutivos o, peor todavía, de erosión democrática.

Problemas que tienen que ver con la evolución de las audiencias, la crisis de los modelos de negocio que sostenían a los medios hasta hace algunos años, la proliferación exitosa de teorías de la conspiración, el regreso impensable, pero real de tiempos de involución ilustrada, de reivindicación de la superchería y del pensamiento mágico, de los otros datos y que alimentaban y alimentan el oscurantismo.

¿Quién pensaría que en los tiempos en los que algunos piensan en la colonización de Marte resurgiría con impensable fuerza el terraplanismo?

Tiempos, problemas que tienen que ver con la recreación de post verdades que irrumpen con gran influencia la opinión pública, el impacto de las nuevas tecnologías en la profesión y en los propios medios, el acoso de los poderes fácticos, especialmente del crimen organizado, los ataques desde el poder, desde el poder legal, desde el poder público, y como ocurre con la democracia electoral el desencantado, la desconfianza y el escepticismo de muchas personas, especialmente y lamentablemente las personas más jóvenes, aquellas que no saben lo que significó o significaba vivir en dictaduras o en los tiempos en los que no había ninguna certeza en torno a las reglas electorales, pero sí certeza respecto a quienes iban a ganar las elecciones, incluso, antes de que las elecciones se llevaran a cabo.

Todos estos son temas que aquí se han discutido y que es indispensable reivindicar para poder subrayar y enfatizar la importancia que tiene el periodismo en la renovación y recreación democrática.

Ahí también en el cómo enfrentar estos nuevos retos, el periodismo y la democracia vuelven a vincularse, vuelven a necesitarse recíprocamente, vuelven a retroalimentarse porque no podemos aspirar a mejores democracias vulnerando los principios y los valores de la propia democracia como son la libertad, la pluralidad, la convivencia pacífica entre mayorías y minorías, el voto libre, el ejercicio pleno de los derechos políticos, la transparencia, la rendición de cuentas, la compulsa de las fuentes.

Y tampoco podemos pensar en la democracia sin la tolerancia frente a quien piensa y opina distinto, particularmente desde el poder.

Así tampoco podemos a aspirar a un mejor periodismo pensando, pasando por encima de los valores del buen periodismo: la ética, el rigor, la compulsa, decía de las fuentes, la verificación del dato concreto, el hecho puro y duro, la liberta de expresión y la responsabilidad social, porque también el periodismo supone el ejercicio de una gran responsabilidad democrática.

Y así como hemos dicho que los problemas de la democracia sólo se pueden resolver con más democracia, hoy podemos afirmar que los desafíos del periodismo sólo se podrán superar con más y mejor periodismo.

Decían aquí varios de los panelistas que al periodismo no le toca forzar ni cambiar la realidad, sino describirla, narrarla y explicarla.

El periodismo no vota, informa, no decide, exhibe nos decía Roberto Zamarripa.

Es cierto, el periodismo convive y se retroalimenta con la energía y el activismo ciudadano que puede generar cambios sociales, pero nada más, el periodismo no decide ni gobierna, pero claro que puede ser el precursor de cambios sociales importantes y una herramienta que al servicio de la ciudadanía puede vigilar, me atrevería a decir, debe vigilar al poder, cuestionarlo, limitarlo y hacerle contra pesos.

En pocas palabras, hacer democracia, porque la democracia significa eso, justamente eso, significa un pode acotado, un poder regulado, un poder controlado desde abajo, desde la propia ciudadanía.

En el periodismo como en la democracia la ciudadanía es pieza clave, el sujeto de nuestras aspiraciones y acciones concretas, la esperanza y la última trinchera de defensa, una ciudadanía activa, informada, responsable y comprometida con su futuro que exija mejores sistemas democráticos, mejores instituciones y gobiernos y, en ese sentido, también mejor periodismo y mejores medios de comunicación.

Efectivamente, la democracia muere en la oscuridad y como nos lo ha relatado con un dramático realismo Yoani Sánchez, el periodismo muere o casi inevitablemente está condenado a morir si no hay democracia.

Cuidemos, pues, a la democracia y cuidemos también, en consecuencia, al buen periodismo.

Atendamos a las palabras de Adela Cortina que esta mañana nos ha recordado que cito: no hay democracia sólida sin periodismo ético y hagamos de este foro como pretendió ser el Foro Global de la Democracia Electoral, el punto de partida para una alianza estratégica entre instituciones electorales y periodistas y ciudadanía.

Que, sin renunciar a generar los indispensables contextos de exigencia reciproca que supone esa alianza desde el INE siempre insistimos en el hecho de que necesitamos aliados, no necesitamos condescendencias, no necesitamos alabanzas, necesitamos alianzas con la sociedad, alianzas con el periodismo crítico y eso supone pedirle a esa sociedad y a esa prensa crítica que sigan exigiéndonos, que nos escruten, que nos revisen, que denuncien cualquier abuso.

Eso nos hace más fuertes, a nosotros nos toca atender a ese contexto de exigencia, pero eso no supone que la defensa de la democracia requiera esa alianza estratégica entre autoridades electorales, que somos los guardianes institucionales de la democracia, frente a los abusos del poder y frente a quien está dispuesto, no está dispuesto a jugar conforme a las reglas del juego democrático, del periodismo y también de la ciudadanía.

Una alianza que es indispensable para preservar lo que por tantos años hemos construido en una construcción colectiva y defendida en una defensa que también  es colectiva.

Sociedades que aún en los tiempos adversos que nos aquejan, sigan apostando por la libertad y la democracia.

Muchas gracias a todas y todos.

Y espero que como se ha planteado aquí, volvamos a encontrarnos, que esto sea un punto de partida, no un punto de llegada, y que detone un conjunto de reflexiones, y sobre todo, de acompañamiento, que va a ser indispensable para poder continuar esa defensa colectiva, de la gran construcción colectiva también que nos distingue en clave civilizatoria, nuestra democracia, que requiere, desde nuestras objetivas trincheras la defensa de ésta y consecuentemente también del periodismo libre.

Entiendo que tengo que hacer una clausura formal, pero con la formalidad que espero me permitan ustedes, pues simple y sencillamente cerramos los trabajos de este foro y permítanme decirlo así, a la próxima, porque se necesita una próxima, todas y todos en la democracia, así lo necesitamos.

Muchísimas gracias.

Coordinador Nacional de Comunicación Social del INE, Rubén Álvarez Mendiola: Muchas gracias, consejero Presidente, doctor Lorenzo Córdoba por estas palabras de reflexión en el tramo final de este Foro Internacional de Periodismo e Integridad Electoral.

Sólo me resta de nuevo agradecerles, informarles que en promedio tuvimos cerca de 1800 personas que nos estuvieron siguiendo a través de redes sociales, lo cual es muy halagador digamos y a todos ustedes que en promedio tuvimos 100 personas colegas, medios, analistas, panelistas etcétera, como ven aquí en estos dos días de trabajo.

Especialmente gracias a Karla Garduño e Iván Flores, quienes me ayudaron en la coordinación específica de este foro; Ernesto Núñez, otro compañero también en el armado del programa final de este foro que, como dijo de nuevo Jaime Abello, ha sido un éxito en cuanto a la calidad y calidez de quienes estuvieron aquí en estos paneles.

Muchísimas gracias a todas, gracias a todos, Consejero Presidente.

Hasta la próxima.

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