Necromancia digital ¿qué es y cómo se usa?
Advierten diversos estudios del uso de este recurso en campañas políticas.
En 2020, una madre surcoreana volvió a encontrarse con su hija, fallecida cuatro años antes. La niña apareció en un jardín virtual, con su voz y rostro reconstruidos digitalmente. Su madre pudo verla y escucharla gracias a la realidad virtual. La emotiva escena está incluida en el documental Meeting You.
Dos años después, la Inteligencia Artificial permitió recrear la voz de Andy Warhol, uno de los artistas estadounidenses más influyentes del siglo XX y figura emblemática del arte pop, célebre por sus retratos de Marilyn Monroe.
Fallecido en 1987, Warhol aparecía narrando fragmentos de escritos íntimos en el documental The Andy Warhol Diaries, estrenado por Netflix en 2022.
Los dos casos muestran una de las facetas más sorprendentes de la tecnología: la posibilidad de recuperar una voz, reconstruir una presencia y experimentar encuentros que hasta hace poco eran impensable.
Sin embargo, esa capacidad tecnológica también plantea dilemas profundos y no pocos riesgos.
¿Quién decide qué puede decir o hacer la representación digital de alguien que ha muerto? ¿Qué ocurre cuando su imagen se utiliza sin consentimiento o para atribuirle palabras que nunca pronunció?
Las preguntas alcanzan distintos ámbitos de la vida, pero adquieren una dimensión especialmente delicada cuando estas recreaciones entran en las campañas electorales.
¿Qué es la necromancia digital?
Un estudio publicado en 2025 en la revista académica Life Writing, de Taylor & Francis, analiza este concepto y explica cómo las tecnologías digitales permiten simular la presencia de personas fallecidas.
Se conoce como necromancia digital (digital necromancy) al uso de tecnologías para recrear la voz, el rostro o determinados rasgos de personas fallecidas a través de fotografías, grabaciones y audios.
Entre sus aplicaciones están los llamados deadbots o griefbots, sistemas de Inteligencia Artificial que simulan conversaciones con personas fallecidas a partir de la información disponible sobre ellas.
Estas herramientas han comenzado a utilizarse en la comunicación política.
Su uso en campañas políticas
En vísperas de las elecciones generales en India de 2024, M. Karunanidhi, dirigente político fallecido en 2018, reapareció en un video generado con Inteligencia Artificial, con sus característicos lentes oscuros y su chal amarillo.
En la grabación elogiaba la gestión de su hijo, M. K. Stalin, jefe de Gobierno del estado de Tamil Nadu y dirigente del partido DMK, que participaba en la contienda electoral.
El caso fue documentado por la Universidad de Texas en Austin en el estudio India’s Generative AI Election Pilot Shows Artificial Intelligence in Campaigns Is Here to Stay (2024), que examinó la utilización de herramientas generativas en la propaganda electoral de ese país.
En Indonesia, durante las elecciones de 2024, circuló un video generado con Inteligencia Artificial en el que el expresidente Suharto, fallecido en 2008, parecía pedir el voto para Golkar, la organización política que respaldó su gobierno durante más de tres décadas.
De acuerdo con el informe Safeguarding Democracy, publicado por IDEA Internacional en 2025, la grabación alcanzó 4.2 millones de visualizaciones y más de mil 200 comentarios en tan solo cinco días.
Los desafíos en materia electoral
La recreación de dirigentes fallecidos permite producir nuevos mensajes con su apariencia y voz, incluso cuando no existe constancia de que hubieran respaldado las posiciones políticas que se les atribuyen.
En 2024, los investigadores Tomasz Hollanek y Katarzyna Nowaczyk-Basińska, de la Universidad de Cambridge, publicaron en Philosophy & Technology el estudio Griefbots, Deadbots, Postmortem Avatars, que analiza los problemas relacionados con el consentimiento, la transparencia y el uso de representaciones digitales de personas fallecidas.
El Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP), en su informe Generative AI and its Influence on India’s 2024 Elections (2024), examina cómo estas herramientas pueden emplearse para producir propaganda engañosa y dificultar la identificación de contenidos artificiales.
Otro riesgo es que una recreación, originalmente identificada como sintética, circule más tarde y de manera viral sin que sea haga explicita esa advertencia, lo que podría llevar a confundirla con una grabación auténtica.
Los casos registrados en India e Indonesia documentan el uso electoral de estas tecnologías, aunque no permiten establecer que hayan modificado los resultados de las votaciones.
Así, la necromancia digital ofrece aplicaciones que van desde la reconstrucción de recuerdos personales hasta la producción de mensajes políticos atribuidos a personas fallecidas.
Su utilización en campañas incorpora nuevas preguntas sobre el consentimiento, la autenticidad de los contenidos y la información que reciben los electores.