Los memes, un fragmento de cultura que trasciende el humor 

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Los memes, un fragmento de cultura que trasciende el humor 

La icónica expresión del perrito Cheems en momentos de incertidumbre y la curiosidad del dinosaurio que se pregunta cosas son memes de internet que recordamos con facilidad.  

Los memes son omnipresentes en el lenguaje digital y solemos pensar en ellos como simples bromas.  En realidad, son fragmentos que reproducen momentos, ideas y contextos socioculturales que pueden ir más allá del humor.  

Como los memes rumanos que moldearon la memoria colectiva durante la pandemia de COVID-19, o los que reproducen narrativas de xenofobia, machismo y narcocultura en Colombia.  

Detrás de los memes no siempre hay una persona con buen humor. A veces operan como una calculada estrategia de desinformación.  

¿De dónde salieron los memes? 

Aunque no lo parezca, el concepto meme tiene más de 50 años y su origen está más ligado a la biología que al internet.   

El etólogo Richard Dawkins introdujo la palabra en su libro El gen egoísta, de 1976. En ese entonces, Dawkins no se refería a los memes digitales, sino a unidades de información cultural que se replican -igual que los genes-, pero a través de la transmisión social y cultural. 

El nombre deriva del vocablo griego Mímeme, que él mismo explicó como una unidad de imitación, y que abrevió a meme (mem) en busca de un parecido mayor a la palabra gen.  

Los memes que actualmente encontramos en redes sociales se caracterizan precisamente por eso: evocan un fragmento de la cultura, lo replican y -si tienen éxito- lo perpetúan y nos hacen reír.  

Esa cualidad de replicar con gracia la realidad cultural tampoco es inherente al internet. 

Por ejemplo, registros históricos dan cuenta de una imagen publicada originalmente en la revista satírica Judge en el año 1921, que ya exploraba la narrativa de expectativa vs. realidad de las cámaras análogas, un recurso que usamos mucho actualmente cuando se habla de compras por internet. 

Memes que replican cultura y discurso de odio 

Actualmente, los memes van más allá del humor. Investigaciones han encontrado que pueden ser utilizados tanto para ridiculizar o reforzar estereotipos, como para denunciar problemas sociales complejos dentro de contextos determinados. 

Como ejemplo, el seguimiento realizado por una investigadora de la UAM a los memes de las más recientes campañas presidenciales, en donde encontró humor, pero también agresividad, violencia, burlas y narrativas acusatorias. 

En este sentido, se ha documentado que los memes manifiestan efectos prodemocráticos al estimular el consumo de información relevante, activar conversaciones sobre los temas políticos o apuntalar la crítica al poder; no obstante, pueden tener una función antidemocrática al profundizar sentimientos de ineficacia política, cinismo y una lectura frívola de los problemas políticos. 

De la risa a la desinformación 

Daniela Mendoza, directora del medio de fact checking Verificado, advierte que “el humor desactiva la vigilancia intelectual, permitiendo que narrativas manipuladas y datos falsos se instalen en nuestro subconsciente con una facilidad pasmosa”. 

El elemento indispensable de los memes es la sátira, pero si la persona que recibe el mensaje no tiene el contexto suficiente puede creer que se trata de una afirmación real y que actúe en consecuencia.  

Hay muchos ejemplos de afirmaciones que nacieron como memes, pero que alimentan la desinformación. Por ejemplo, cuando una persona publicó -falsamente-  que Corea del Norte amenazó con atacar a Israel si mataba a Greta Thunberg; otra compartió la supuesta lista de 27 ingredientes en las vacunas contra la gripe, que incluyen anticongelante y riñón de mono. 

Ambas ideas surgieron de una sátira, pero se viralizaron como verdades factuales. 

“El chiste legitima el ataque, deshumaniza a la víctima y convierte el discurso de odio en un contenido viral y aceptable”, advierte Mendoza. 

Por eso, la próxima vez que compartas un meme reflexiona si éste puede convertirse en desinformación, reproduce un discurso de odio o tiene el potencial de influir desproporcionadamente en tu comunidad digital.  

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