
Muchas gracias, muy buenas tardes a todas, a todos, a todes. Gracias a los medios de comunicación por darle amplia difusión a este evento. Gracias a los partidos políticos por estar aquí escuchando un posicionamiento, y gracias a las y los ciudadanos que son a los que nos debemos.
Quiero empezar diciendo que hace 30 años se creó el IFE, hace 32 años y hace 30 años adquirió su autonomía. Ese fue un gran paso para la democracia. En un país donde el autoritarismo, donde el no respeto a la voluntad ciudadana era el pan de cada día, ese tránsito a la institucionalización democrática es sin duda uno de los momentos más importantes de la historia de nuestro país, porque le dio voz a los que no tenían voz y le dio respeto a los que no tenían respeto.
Esa historia que debemos recuperar nos debe hacer repensar hoy también al Instituto Nacional Electoral, 30 años es una larga historia y el IFE en su momento y el INE ahora deben caminar al lado de las transformaciones que está viviendo la sociedad.
Desde mi trayectoria como luchador por la democracia, estoy convencido de que un buen demócrata es aquel que revisa su historia y aprende de ella para mejorar siempre.
Como demócrata, por supuesto que considero que la parte formal de esta institución es fundamental, que hay que hacer las cosas con eficiencia y eficacia, que hay que ser profesionales en lo que estamos haciendo, pero también considero que se requiere de un debate político sobre las nuevas formas de entender la democracia en este país, que tenemos que actualizar nuestras narrativas, que tenemos que fomentar una cultura de diálogo y de respeto.
No podemos seguir en lógicas de descalificación, de posiciones inamovibles. El diálogo, que es encuentro de dos lógicas, El diálogo, que es encuentro de muchas lógicas, debe servir para construir y para procesar las diferencias, no para destruir ni descalificar.
Nosotros, que provenimos de la lucha por la democracia en la academia, en la sociedad, creemos que podemos contribuir con una visión que recupere el espíritu ciudadano del Instituto Nacional Electoral. No podemos estar alejados de la ciudadanía, porque a ella nos debemos. No somos una instancia superior al ciudadano que cada día se esfuerza para vivir en este país.
Yo reivindico el perfil ciudadano que tengo y el perfil académico. Porque también estoy convencido que el rigor, el estudio, la investigación, el conocimiento científico, la innovación tecnológica deben ayudar a fortalecer la democracia de nuestro país. Hoy tenemos que revisar qué es lo que acertadamente a lo largo de esta historia ha construido el Instituto Nacional Electoral. Pero también que en qué hemos fallado como institución, porque sólo se crece si uno reconoce los errores que uno ha cometido.
Vengo a dialogar porque el diálogo fortalece la autonomía, porque el diálogo es la forma que hemos elegido para procesar nuestras diferencias, y este diálogo debe de ser con libertad de pensamiento, con posición crítica, con información, con conocimiento y con respeto a los principios que esta institución tiene.
Efectivamente, la autonomía debe de ser la base del trabajo de esta institución, pero entendamos la autonomía como parte de una institución que pertenece al Estado mexicano. Nosotros no somos enemigos del gobierno, nosotros no somos enemigos de los partidos políticos, nosotros no somos enemigos de la iniciativa privada, nosotros somos parte de un Estado y debemos tener canales de diálogo con toda la sociedad mexicana.
A eso me comprometo, a construir puentes que nos permitan una nueva cultura democrática en este país, donde el respeto a la legalidad, la transparencia inevitable hoy con las nuevas tecnologías, el respeto a la objetividad y al conocimiento sean un pilar fundamental para tener este INE en el cual hoy con mucho orgullo y con mucho honor me sumo.
Efectivamente, también sumaré todas mis capacidades. toda mi experiencia en el ámbito académico, en el ámbito administrativo, en el ámbito político y en el ámbito personal para contribuir a una cultura democrática donde se respete el voto de cada ciudadano, porque eso es lo más importante, que el ciudadano cuando elija una opción política, su voto sea respetado.
Ese es nuestro trabajo principal, que los ciudadanos puedan votar y tengan el derecho a ser votados, que los partidos políticos confíen en la institución de que los votos que reciban sean bien contados y serán respetados.
Yo finalmente quiero decirles que como académico de la Universidad Nacional Autónoma de México he aprendido a diferenciar y a ser un profesional. Y quiero reivindicar otro valor, el valor de la honestidad, el valor de la honestidad intelectual y de la honestidad que combate la corrupción, que combate la desigualdad, que combate la ineficiencia, porque eso también es ser honesto.
Muchas gracias.
-o0o-
VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA INTERVENCIÓN DEL CONSEJERO DEL INSTITUTO NACIONAL ELECTORAL (INE), ARTURO CHÁVEZ LÓPEZ, EN EL PUNTO 2 DE LA SESIÓN EXTRAORDINARIA DEL CONSEJO GENERAL, RELATIVO A LAS INTERVENCIONES DE LAS Y LOS INTEGRANTES DEL ÓRGANO SUPERIOR DE DIRECCIÓN, CON MOTIVO DE LA DESIGNACIÓN DE LAS CONSEJERAS Y EL CONSEJERO ELECTORALES DEL CONSEJO GENERAL DEL INSTITUTO NACIONAL ELECTORAL
Muchas gracias, muy buenas tardes a todas, a todos, a todes. Gracias a los medios de comunicación por darle amplia difusión a este evento. Gracias a los partidos políticos por estar aquí escuchando un posicionamiento, y gracias a las y los ciudadanos que son a los que nos debemos.
Quiero empezar diciendo que hace 30 años se creó el IFE, hace 32 años y hace 30 años adquirió su autonomía. Ese fue un gran paso para la democracia. En un país donde el autoritarismo, donde el no respeto a la voluntad ciudadana era el pan de cada día, ese tránsito a la institucionalización democrática es sin duda uno de los momentos más importantes de la historia de nuestro país, porque le dio voz a los que no tenían voz y le dio respeto a los que no tenían respeto.
Esa historia que debemos recuperar nos debe hacer repensar hoy también al Instituto Nacional Electoral, 30 años es una larga historia y el IFE en su momento y el INE ahora deben caminar al lado de las transformaciones que está viviendo la sociedad.
Desde mi trayectoria como luchador por la democracia, estoy convencido de que un buen demócrata es aquel que revisa su historia y aprende de ella para mejorar siempre.
Como demócrata, por supuesto que considero que la parte formal de esta institución es fundamental, que hay que hacer las cosas con eficiencia y eficacia, que hay que ser profesionales en lo que estamos haciendo, pero también considero que se requiere de un debate político sobre las nuevas formas de entender la democracia en este país, que tenemos que actualizar nuestras narrativas, que tenemos que fomentar una cultura de diálogo y de respeto.
No podemos seguir en lógicas de descalificación, de posiciones inamovibles. El diálogo, que es encuentro de dos lógicas, El diálogo, que es encuentro de muchas lógicas, debe servir para construir y para procesar las diferencias, no para destruir ni descalificar.
Nosotros, que provenimos de la lucha por la democracia en la academia, en la sociedad, creemos que podemos contribuir con una visión que recupere el espíritu ciudadano del Instituto Nacional Electoral. No podemos estar alejados de la ciudadanía, porque a ella nos debemos. No somos una instancia superior al ciudadano que cada día se esfuerza para vivir en este país.
Yo reivindico el perfil ciudadano que tengo y el perfil académico. Porque también estoy convencido que el rigor, el estudio, la investigación, el conocimiento científico, la innovación tecnológica deben ayudar a fortalecer la democracia de nuestro país. Hoy tenemos que revisar qué es lo que acertadamente a lo largo de esta historia ha construido el Instituto Nacional Electoral. Pero también que en qué hemos fallado como institución, porque sólo se crece si uno reconoce los errores que uno ha cometido.
Vengo a dialogar porque el diálogo fortalece la autonomía, porque el diálogo es la forma que hemos elegido para procesar nuestras diferencias, y este diálogo debe de ser con libertad de pensamiento, con posición crítica, con información, con conocimiento y con respeto a los principios que esta institución tiene.
Efectivamente, la autonomía debe de ser la base del trabajo de esta institución, pero entendamos la autonomía como parte de una institución que pertenece al Estado mexicano. Nosotros no somos enemigos del gobierno, nosotros no somos enemigos de los partidos políticos, nosotros no somos enemigos de la iniciativa privada, nosotros somos parte de un Estado y debemos tener canales de diálogo con toda la sociedad mexicana.
A eso me comprometo, a construir puentes que nos permitan una nueva cultura democrática en este país, donde el respeto a la legalidad, la transparencia inevitable hoy con las nuevas tecnologías, el respeto a la objetividad y al conocimiento sean un pilar fundamental para tener este INE en el cual hoy con mucho orgullo y con mucho honor me sumo.
Efectivamente, también sumaré todas mis capacidades. toda mi experiencia en el ámbito académico, en el ámbito administrativo, en el ámbito político y en el ámbito personal para contribuir a una cultura democrática donde se respete el voto de cada ciudadano, porque eso es lo más importante, que el ciudadano cuando elija una opción política, su voto sea respetado.
Ese es nuestro trabajo principal, que los ciudadanos puedan votar y tengan el derecho a ser votados, que los partidos políticos confíen en la institución de que los votos que reciban sean bien contados y serán respetados.
Yo finalmente quiero decirles que como académico de la Universidad Nacional Autónoma de México he aprendido a diferenciar y a ser un profesional. Y quiero reivindicar otro valor, el valor de la honestidad, el valor de la honestidad intelectual y de la honestidad que combate la corrupción, que combate la desigualdad, que combate la ineficiencia, porque eso también es ser honesto.
Muchas gracias.
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