Conferencia impartida por Arturo Castillo, La participación democrática extraterritorial en la era de la globalización y las nuevas tecnologías. Encuentro Nacional de Comisiones de Voto en el Extranjero: Rumbo a las Elecciones 2024

Escrito por: INE
Tema: Discursos

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA CONFERENCIA DE CLAUSURA “LA PARTICIPACIÓN DEMOCRÁTICA EXTRATERRITORIAL EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS”, IMPARTIDA POR EL CONSEJERO DEL INSTITUTO NACIONAL ELECTORAL (INE), ARTURO CASTILLO LOZA, REALIZADA EN EL ENCUENTRO NACIONAL DE COMISIONES DE VOTO EN EL EXTRANJERO: RUMBO A LAS ELECCIONES 2024, ORGANIZADA EN EL MARCO DEL SEMINARIO PERMANENTE DE PARTICIPACIÓN MIGRANTE

Muchas gracias, Sandra.

Muy buenas tardes a todas y todos. 

Gracias por estar aquí después de un largo día, sé que ya empezamos a tener hambre, les prometo no entretenerlos demasiado. 

Primero quiero empezar por agradecerte, Sandra, la moderación y la bienvenida tan calurosa que me has dado, también al Instituto Electoral del Estado de Guanajuato y a su Presidenta por la cordial invitación a participar en este evento. 

Quisiera platicar con ustedes sobre dos temas: primero, quisiera hacer una reflexión general sobre cuál es la influencia que tiene los flujos migratorios a nivel global y naturalmente a nivel nacional en la concepción y la reconfiguración del concepto de Estado, esto es, para dimensionar la importancia que tiene el vínculo que nosotros desde México generamos con nuestros connacionales y todo esto involucrado, o contextualizado en el uso creciente y generalizado de nuevas tecnologías, en la era digital.

Y ya, en una segunda parte, abordaré de forma más concreta, qué es lo que está haciendo el Instituto Nacional Electoral, vaya, desde el Estado mexicano, para atender este reto.

Comencemos con una idea muy sencilla, la gente, las personas nos movemos y cambiamos solamente cuando no tenemos otra opción, dicho de manera sencilla.

En términos económicos, nos movemos cuando el costo de permanecer en el Estado en el que estamos es mayor que el costo de movernos hacia un beneficio esperado.

Ahora, qué significa esto en términos de migración. Significa que hay muchísima gente moviéndose porque hay algo en su realidad presente que no les está gustando. 

Datos de la Organización Internacional para las Migraciones nos dicen que, desde 1980 hasta la fecha, se ha triplicado los flujos de migración.

En los ochentas, entre los ochentas y los noventas, el flujo migratorio, el volumen fue de más o menos 102 millones de personas, actualmente de los del 2010 al 2020 fue de aproximadamente 280 millones de personas. 

Esto significa que hay cientos de millones de personas que están en desacuerdo con las condiciones en las que se están, en las que están viviendo, y por eso se están motivando a moverse.

Ahora, cuáles son las causas de la… ¿están bien allá atrás? ¿Sí?

¿Cuáles son las causas de la migración, en términos generales? 

La gente, el ser humano siempre ha migrado, desde que existe el ser humano siempre ha migrado por una u otra razón, hacia mejores tierras, hacia mejores lugares, pero el flujo migratorio masivo a nivel global ha sido mucho más pronunciado a partir básicamente del siglo XVI cuando se empezaron los flujos de colonización y las estrategias de colonización de los países europeos. 

Esto empezó a agravarse o empezó a hacerse todavía más pronunciado cuando empezamos las épocas de las grandes exploraciones y de la mano de la Revolución Industrial, se generó el concepto de Estado-Nación y empezamos entonces sí, a movernos de un lado a otro en dimensiones o en flujos mucho mayores; lo que estaba detrás de todo esto tenía que ver con dos cosas: uno, una mejor vida, básicamente dinero, ésa es la lógica de la colonización, por recursos naturales y, segundo, la expectativa también de un mejor trabajo cuando se empezó a globalizar la economía.

Está, por supuesto, el caso muy triste, muy desagradable de las migraciones obligadas en el caso del tráfico de esclavos o en el caso de tráfico de personas que hacían trabajos prácticamente forzados.

Y, a principios del siglo XX, la migración también empezó a atender o a responder a las guerras mundiales, en donde los europeos empezaron a migrar hacia otros lados.

Sin embargo, a partir de la segunda mitad del Siglo XX y hasta la fecha, la migración se ha concentrado fuertemente en África y en América Latina y, algunas partes de Asia.

Ahora, esto ¿qué significa?, esto significa que hay muchísima gente con rasgos culturales, con historias de vida, con orígenes identitarios, completamente distintos de aquellos del país al cual migran; estamos generando una especie mezclado cultural en todo el mundo.

¿Este qué efecto tiene sobre el Estado? Esto es bien importante, los Estados, el Estado-Nación es una idea simbólica, es una idea simbólica que hasta hace muy poco tiempo estaba anclada o vinculada a un territorio determinado, pero los flujos migratorios están retando, justamente, la identidad del Estado con un territorio determinado y empieza a generar presiones enormes en todos aquellos estados a los que migra la gente, pero también empieza a generar presiones enormes en todos aquellos estados desde los cuales migra la gente.

Nos están diciendo que hay algo en nuestra sociedad que no está funcionando correctamente y nos están diciendo también que nuestros tejidos sociales se están desintegrando. Esto tiene algunos retos interesantes. 

En términos académicos, estos contextos y estos flujos gigantescos de gente de un lado a otro están reconfigurando en tres aspectos la noción de Estado-Nación.

Primero, la reconfiguración espacial, es decir, la construcción, en el caso de los migrantes, de relaciones intensas entre poblaciones distantes que trasgrede fronteras establecidas; los migrantes tienen una identidad propia, pero empiezan a generar relaciones con otras sociedades y su propia identidad se empieza a diluir.

Segundo, hay una reconfiguración simbólica que se refiere al hecho de que las nuevas realidades están dando pie a una interacción y a un conflicto sin precedentes entre cosmovisiones, significados y estilos de vida diferentes.

Esto lo podemos ver con muchísima claridad en aquellos países en donde las migraciones representan un diferencial de creencias religiosas fuertes, por ejemplo, estamos empezando a generar muchísimo conflicto en algunos países que no tienen toda vía la capacidad de adoptar este flujo migratorio e integrarlo a su cosmovisión y a su cultura. 

Y tercero está reconfigurando institucionalmente al Estado porque representa un reto, interno, como mencionaba hace un momento, tenemos una señal de alarma que algo no está funcionando; y dos, también externo, lo estamos viviendo en México directamente precisamente con los flujos migratorios de Latinoamérica hacia Estados Unidos. Esto es un reto importante y este es el aspecto estrictamente demográfico.

Ahora, qué sucede cuando contextualizamos estos movimientos sociales, este flujo de gente de un lado hacia el otro, en la era de la información, qué pasa con las nuevas tecnologías. Las nuevas tecnologías tienen varias características que están poniendo serias presiones en la configuración del Estado y en la operación de cualquier Estado-Nación.

Las nuevas tecnologías no conocen fronteras, son completamente extraterritoriales, las nuevas tecnologías además están generando mundos virtuales en donde la gente empieza a generar relaciones de identidad que no están sujetas a un territorio, las nuevas tecnologías también están generando retos para las instituciones del Estado, en la detección, persecución y sanción de ilícitos.

Ahorita vamos a entrar a detalle esos temas, nada más quisiera poner en contexto qué tanto permean las nuevas tecnologías a nivel global.

Para dimensionar un poco el alcance de este fenómeno, poco más de cinco mil millones de personas en el mundo tienen acceso a internet, esto no significa que lo usen con frecuencia, pero tiene acceso a él, esto es el 64 por ciento de la población global. 

Y, hablando de redes sociales, que son posiblemente el fenómeno, uno de los fenómenos más importantes en el mundo digital, alrededor de cuatro mil millones de personas utilizan redes sociales a nivel mundial; es decir, estamos hablando del 60 por ciento de la población mundial que están empezando a generar vínculos identitarios, interacciones sociales, interacciones económicas, en un entorno que no está delimitado por ninguna frontera territorial y, que además, tampoco está en principio delimitado por ninguna frontera ideológica.

Digo en principio, porque las redes sociales y la lógica de los algoritmos de internet tienen también una lógica económica y esto genera sesgos, ¿no?

Ahora, el hecho de que tengamos ahora esta cantidad de comunicación, esta globalización, esta posibilidad de establecer vínculos con cualquier persona, con cualquier cosmovisión y con cualquier economía, desde cualquier parte del mundo, tiene muchísimas ventajas. 

Efectivamente, ahora tenemos una economía profundamente globalizada, algunos autores incluso señalan que hay una correlación entre la globalización económica y la disminución del número de guerras en el mundo, particularmente Harari o Steven Pinker ¿no?, también esto nos genera o nos ha dado herramientas enormes para rendición de cuentas, transparencia, vigilancia del desarrollo y del desempeño de los gobiernos, porque aquí también la comunidad internacional y las nuevas tecnologías son de gran ayuda. 

También nos ha dotado de nuevas herramientas de participación política, algunos autores dicen que la Primavera Árabe, por ejemplo, no hubiera sido posible sin la existencia de las redes sociales, o bien, los movimientos de #MeeTo, más recientemente tuvieron la explosión que tuvieron gracias a la capacidad de viralización de información que te dan las redes sociales. Pero también tiene otro tipo de problemas. 

¿Qué pasa cuando se comete un ilícito a través de redes sociales? Esto nada más es para contextualizar las presiones que nos están generando, ¿no? 

Este ilícito se pudo haber cometido en prácticamente cualquier lugar del mundo, no solamente es difícil de identificar la autoría del ilícito cometido, sino que también, si ese ilícito fue cometido en una demarcación en donde no es ilegal lo que está haciendo, la persecución del ilícito es prácticamente imposible. 

Dos, la diseminación de información falsa y esto es algo que nosotros en democracia vivimos constantemente, también genera una presión enorme sobre los Estados y sobre la función de las instituciones electorales.

Y, por lo que respecta estrictamente al tema migratorio y al tema identitario, es ¿por qué vota la gente? La gente vota en principio porque tiene un interés en el efecto que su voto puede tener; es decir, tiene un vínculo con los resultados que su voto tiene en este caso particular en una demarcación territorial determinada. 

Qué pasa si la gente empieza a construir, si nosotros como personas empezamos a construir nuestros vínculos emocionales e identitarios, no a partir del lugar en el que vivimos, sino a partir de las personas con las que nos relacionamos en el mundo virtual. 

Esto empieza a retar el sentido originario o el sentido histórico que había tenido la identidad del del Estado-Nación, el Estado-Nación en la era digital ya no está circunscrito identitariamente a una demarcación territorial. 

Las personas empezamos a generar intereses en el mundo abstracto, en el mundo de las redes, que no necesariamente están vinculadas con el ejercicio de nuestros derechos en el territorio en el cual estamos.

Entonces, imaginemos esto, estamos hablando de 280 millones de personas migrando. En el caso de México, según los datos del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, son 12 millones de personas; en el caso específico de Guanajuato, entiendo que es más o menos el 10 por ciento de estos 12 millones de personas.

Estas personas migraron de México, se fueron de México porque algo en sus condiciones no era lo suficientemente satisfactoria para permanecer y, estuvieron dispuestas a migrar, es decir, a renunciar a sus relaciones familiares, a la cercanía, a su cultura, al lugar que conocían por buscar una mejor vida, en la gran mayoría de los casos, no en todos, hay quienes migran por otras razones y, además, lo están haciendo en el uso del contexto de uso de tecnologías digitales y de uso de redes sociales y de vinculación en el mundo cibernético, en el mundo digital.

Esto también está generando un efecto de desapego, estamos encontrando nuevos, digamos, nuevos focos de identidad, nuevos focos de relación.

Estos dos fenómenos lo que están haciendo es poner literalmente en jaque el concepto de Estado y la función del Estado, así de importante es lo que estamos haciendo ahora cuando decimos “queremos que los mexicanos voten en el extranjero”.

No solamente es la idea de que ellos tienen el derecho a votar como nacionales, porque así lo dice la Constitución, esto es cierto, no. A lo que le estamos apostando es a reconstruir o a conservar, de alguna manera, el vínculo de estas 12 millones de personas que están allá afuera, con una Nación de la cual se están desvinculando, por razones materiales y por razones contextuales.

Ahora, ¿qué podemos hacer al respecto? Ésta, ahora sí es la parte importante.

La diáspora mexicana, para contextualizarlo, estos 12 millones de personas, es la segunda diáspora más grande del mundo, la primera es la de la India que está en 18 millones, y no estamos tan lejos, ¿eh?, la diferencia 12 millones contra 18, nosotros tenemos 120 millones y la India tiene más de mil millones de habitantes.

Esto nos habla del tamaño, digamos, porcentual o el peso relativo que tiene la migración mexicana respecto del Estado mexicano y respecto de nuestro país; de ese tamaño es nuestra alerta y de ese tamaño es la necesidad de trabajar con nuestros connacionales.

Espérenme me perdí aquí el dato que les quería comentar.

De estas 12 millones de personas, hasta la fecha, se han credencializado más o menos 1.4 millones y, hasta el día de ayer, más o menos, yo supongo que Alejandro les mencionó este dato, más o menos 22 mil personas se han registrado para votar en alguna de las modalidades.

Pero aquí lo interesante es por qué la gente no está votando. La participación, históricamente, había sido relativamente alta, sobre todo en elecciones presidenciales, más o menos del 64 por ciento, 68 por ciento de aquellos que se habían registrado, pero la tendencia ha sido a la baja.

Esto es importante. Nos están diciendo que, a pesar de que el flujo migratorio ha incrementado, la participación está disminuyendo. Posiblemente tiene que ver, uno, con los factores abstractos o los factores más generales que hablamos hace un momento, pero yo creo que también tiene que ver, uno, con posiblemente nuestros connacionales, allá afuera, no están todavía del todo conscientes de que el voto que ellos pueden emitir tiene efectos en México, y que su voto, para una masa de 12 millones de potenciales votantes, puede decidir una elección grande, es importante.

Y dos, también existe un factor de riesgo, o una percepción de riesgo, que también es importante atender. 

Gran parte de nuestros connacionales en el extranjero, no todos, pero una buena parte, están en condiciones, digamos, no regularizadas. El hecho de hacer un trámite oficial también puede generar en ellos la percepción de riesgo, de ser detectados como una persona que está de manera irregular allá. Este es un tema que también tenemos que atender de manera comunicativa. 

Una tercera cosa que tenemos que atender es la facilidad de votar, nosotros en México lo que hemos estado trabajando son tres modalidades: Voto Presencial, que esto además sólo hemos hecho un programa piloto y ahora expandimos nuestras sedes a 23 sedes consulares; dos, Voto Postal; tres, Voto Electrónico.

El punto es que, los connacionales en México, las mexicanas y los mexicanos, tienen que saber que votar desde fuera es algo muy fácil, que no requiere mayor cosa que, literalmente, hacer tu cita en la Embajada o en el Consulado para tramitar tu credencial, si no la tienes, si ya la tienes, meterte a una página de internet y registrarte para una modalidad específica de voto. Todo lo demás corre de manera, casi solita.

Pero esto no es fácil, necesitamos acercarnos con estos residentes, necesitamos acercarnos con estas personas, aquí en México y allá afuera, para difundir esta información; necesitamos trabajar más, con más cercanía con la Secretaría de Relaciones Exteriores, con los gobiernos de los estados para facilitar, no solamente la difusión de esta información, necesitamos vincularnos con organizaciones de la sociedad civil, que nos ayuden a visibilizar esta posibilidad y, sobre todo, a sensibilizar a nuestros connacionales en el extranjero, de que lo que ellos hacen con su voto tiene efectos en México y, por lo tanto, ese efecto tiene también beneficios para las personas que ellos dejaron aquí, para la cultura que ellos dejaron aquí, y para esa sociedad con la que, aunque distantemente todavía tienen vínculos.

Yo, por lo menos a título personal, me niego a creer que los mexicanos en el exterior se han desvinculado por completo de su sociedad, y de su familia, y de sus amigos aquí.

De hecho, posiblemente un dato que nos puede indicar que no se han desvinculado es el tamaño de las remesas. Siguen mandando dinero, seguimos mandando dinero desde fuera hacia dentro.

Hay preocupación, hay interés en que los mexicanos estemos bien, de ahí que sea importante transmitirles a nuestros connacionales en el extranjero que hay otra forma de apoyar también a la gente que se queda acá, y esto es incidiendo en el destino del país a través de su voto.

Como consecuencia de una mayor participación y de una mayor atención a esta población que está en el extranjero, también estaremos haciendo un trabajo como instituciones del Estado para reconfigurar, reconstituir, fortalecer, los vínculos identitarios de los mexicanos que se fueron con su país.

Y en esta medida palear los efectos que está teniendo la migración masiva y paliar los efectos que está teniendo, efectos negativos, que está teniendo el uso generalizado de las nuevas tecnologías.

Muchas gracias.

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