Intervención de Lorenzo Córdova, en la reunión de trabajo con Senadoras y Senadores del grupo plural

Escrito por: INE
Tema: Actores políticos

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA INTERVENCIÓN DEL CONSEJERO PRESIDENTE DEL INSTITUTO NACIONAL ELECTORAL(INE), LORENZO CÓRDOVA VIANELLO, EN LA REUNIÓN DE TRABAJO CON SENADORAS Y SENADORES DEL GRUPO PLURAL.

Muchas gracias.

Muy buenos días tengan todas y todos ustedes.

Senadora De la Sierra, es un verdadero placer, gracias por la gentil invitación y presentación. Y muchas gracias también, gracias a la Senadora León Gastélum, a los senadores Martínez, Madero y Álvarez Icaza. Verdaderamente es un privilegio poder estar en este espacio con ustedes y celebrar que, permítanme felicitarlos por las resoluciones del Tribunal Electoral en el sentido de que, pues bueno, ustedes, más allá de representantes populares electos en 2018, bueno, el principio de auto organización o de organización al interior de los distintos poderes, de las cámaras del Poder Legislativo, me parece que es fundamental.

El propio Tribunal ha señalado que es una derivación del ser votado, así que celebrar el hecho de que puedan, en un contexto de pluralidad y diversidad que caracteriza a nuestra sociedad y a los órganos representativos de la misma, a ustedes que tengan este espacio de coordinación en el que puedan incidir de manera mucho más eficaz, seguramente, en las decisiones colegiadas que se toman en esta Cámara Alta.

Yo quisiera agradeciendo de nueva cuenta, reiterar, bueno, la disposición aquí del Instituto Nacional Electoral, de quienes lo integramos, a tener una interacción y una interlocución con todas las fuerzas políticas. Hay quien se sorprende de que esto ocurra, yo lo asumo y lo quiero decir aquí, si me permiten, no solamente como una vocación, sino, además, como una responsabilidad como titular del órgano garante de las elecciones y de los derechos políticos en la ruta administrativa tener esta interacción con cualquier fuerza política.

Reiterar la disposición aquí, si ustedes me permiten, a interactuar permanentemente, es parte del trabajo, es parte de la vida democrática y a nadie debería espantar. A las mentalidades autocráticas esto muchas veces seguramente les genera escozor, pero justamente creo que la presencia hoy aquí responde esa vocación y agradezco mucho que se me dé esta oportunidad.

Segundo, quisiera, e estos minutos, digamos, para detonar la interacción con ustedes, referirme, aunque sea telegráficamente a tres grandes temas. El primero, me parece una responsabilidad de parte mía para con ustedes que son representantes populares, aunque sea eso, brevemente, poder señalarles cómo está el Instituto Nacional Electoral, cuáles son los desafíos que encuentra, que enfrenta en estos momentos.

En segundo lugar, hacer una breve referencia, si ustedes me permiten, al proceso electoral que nos ocupa en estos momentos, que es el de la Revocación de Mandato.

Y finalmente, la que se ha puesto sobre la mesa, e incluso algunos de ustedes han promovido, han hecho pública la intensión del promover alguna iniciativa de modificación en materia electoral, y dado que se ha anunciado hasta por el Presidente de la República, que este será uno de los temas que abracará la presente legislatura, pues hacer algunas reflexiones breves como contribuciones muy respetuosas desde quien tiene la responsabilidad de conducir los trabajos de u órgano colegiado que opera las cuestiones electorales, de hacia dónde me parece podría o debería encaminarse alguna reforma electoral.

Hoy leía las declaraciones de un legislador que decía que no se me olvide que a los legisladores es a quienes les corresponde eventualmente hacer reformas electorales.

Vengo de mi clase de Teoría de la Constitución, como constitucionalista eso no se me va a olvidar nunca, así que no se preocupen, desde el INE jamás vamos a usurpar o pretender usurpar funciones legislativas, pero creo que es una responsabilidad, como operadores de las normas electorales, poner sobre la mesa unas reflexiones que ya decidirán ustedes si toman en cuenta o no en el ejercicio de sus propias facultades constitucionales, cada quien hace lo que le toca y agradezco el recordatorio que me hacía hoy este legislador de la otra Cámara, pero bueno, gracias, pero ya lo sabía y creo que lo sabemos todos.

El INE está enfrentando su octavo, a punto de iniciar, o terminando, perdón, su octavo año desde su reconstitución a partir de la reforma 2014 y aunque hay muchos elementos de mejora, me gustaría poder comenzar diciendo que, a pesar de la complejidad de la misma, el senador Madero fue uno de los interlocutores fundamentales de los acuerdos que hace ocho años dieron origen a la reforma político-electoral que hoy está vigente.

A pesar de su complejidad y de los nuevos desafíos, de las de fases de cuanta atribuciones que el INE recibió respecto del IFE, pues es una reforma que hoy podemos decir ha demostrado no sólo su viabilidad, sino su practicabilidad.

Se trata de ocho años en los cuales el INE ha estado involucrado en 308 procesos electorales: las tres elecciones federales del 15, del 18 y del 21 y más de 300 procesos electorales locales, como coorganizador junto con los Organismos Públicos Locales Electorales de dichos procesos y son procesos que, en términos generales, más allá de los naturales litigios que se han procesado ante las instancias correspondientes, son procesos exitosos y que han dado pie el periodo de mayor alternancia política a través de las urnas de nuestra historia. 

El índice de alternancia en estos ocho años en estas más de 300 elecciones que se han realizado en los últimos ocho años ronda el 68 por ciento, lo cual, por un lado, habla del intenso pluralismo político que caracteriza nuestra sociedad, pero también del hecho de que las reglas y las instituciones encargadas de aplicarlas, hoy permiten que sean las y los ciudadanos quienes definen con su voto quién los gobierna, de manera clara y evidente.

Si no hubiera esa libertad, la alternancia no sería posible. Dicen los teóricos que la alternancia no es lo que hace a la democracia, pero que la democracia supone que existan condiciones reales para que la alternancia, si así la deciden las y los ciudadanos, pueda ocurrir.

Y el que haya existido este alto índice de alternancia, inédito en nuestra historia, pues es la mejor prueba de que las elecciones son una ruta viable, que las y los ciudadanos ejercen su voto no sólo para elegir a sus gobernantes y representantes, sino también con ello juzgan las buenas o malas acciones de los distintos gobiernos o de las distintas fuerzas políticas.

Es decir, la probabilidad de que hoy un partido que gana una elección solamente tenga uno de tres chances de poder ganar el siguiente ciclo electoral, habla de un sistema electoral funcional y que rinde frutos en los términos, digamos, de su integridad y calidad democrática. 

Es nuestro, es un sistema, una sociedad nuestra, nuestra sociedad que enfrenta sin duda un número enorme de problemas, problemas que aquejan todos los ámbitos de la vida, también el electoral, la pobreza, la desigualdad, la corrupción, la impunidad, la violencia, lamentablemente están presentes, digamos, como el medio ambiente en el cual nuestra democracia se recrea, y eso tiene alguna incidencia inevitablemente en la dimensión electoral. Sin embargo, me parece que ninguno de estos problemas pude traducirse en la afirmación de que nuestro sistema electoral no funciona.

Y parte del funcionamiento del sistema electoral, debo decirlo, significa, digámoslo así también, la presencia de una institucionalidad que, digamos, con autonomía e independencia ha conducido a estos procesos electorales.

Es natural que haya una competencia intensa una gran competitividad electoral, eso habla de la, digamos, de que México es una sociedad plural política e ideológicamente diversa, pero creo que eso es una de las riquezas de nuestro país.

Enfrentamos desafíos, sin lugar a dudas el sistema electoral mexicano es mejorable perfectible, por supuesto que sí, pero creo que hoy los desafíos que enfrentamos son desafíos que tiene que ver con este contexto en que no se van a resolver por la vía electoral. La pobreza sigue siendo, digámoslo así, uno de los principales, y la desigualdad, uno de los principales problemas que enfrentan nuestras democracias, y la nuestra no es la excepción, pero en términos generales, insisto, creo que el trabajo en esta materia ha sido un trabajo bastante bien resuelto.

Enfrentamos como autoridades electorales una serie de desafíos, no son ajenos a lo que está ocurriendo en el resto del mundo. Tal vez llama la atención que los intentos de vulneración al sistema electoral y a las autoridades electorales en nuestro país, digámoslo así, concentran lo que estamos viendo disperso en muchos otros lados.

Si uno observa, digamos, los ataques que están sufriendo las instituciones electorales y la integridad, en consecuencia, de las propias elecciones en el mundo, me parece que puede articularse en cuatro grandes ejes. 

La descalificación, es decir, la narrativa de descalificación de las autoridades electorales, de los sistemas electorales, en múltiples planos, acusaciones de fraude como las que hizo el Presidente de los Estados Unidos, el ex Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de cara al proceso electoral del 2020; o las descalificaciones que hoy, por ejemplo, son objeto, graves descalificaciones de los que son objeto las autoridades electorales de Brasil por parte del Presidente de aquel país.

En fin, este tipo de narrativas que no son nuevas pero que tienen hoy sí la novedad de que ya no vienen normalmente de perdedores inconformes con los resultados y con la actuación de las autoridades, sino que hoy vienen de los circuitos gubernamentales o de los circuitos del poder.

En un segundo plano encontramos las agresiones, las amenazas a la integridad de los oficiales electorales, de los funcionarios electorales. Agresión, amenazas que no solamente no son verbales, sino que en muchas ocasiones se han traducido en agresiones físicas, como ha pasado con las autoridades electorales del Perú o amenazas que de que son objeto autoridades electorales en Colombia, en Ecuador, México, tampoco es la excepción.

Un tercer plano digamos de hostigamiento a las autoridades electorales tiene que ver con las restricciones presupuestales.

No es exclusivamente mexicano, digamos el debate que hoy está enfrentando el Instituto Nacional Electoral a propósito de la Revocación de Mandato y la insuficiencia presupuestal en la que nos colocó, tanto la Cámara de las y los Diputados como el Gobierno de la República.

Por ejemplo, en República Dominicana, los órganos electorales están enfrentando una serie de restricciones presupuestales que comprometen, incluso, la realización misma de las elecciones.

Y el último plano, el último cuarto eje, el cuarto eje tiene que ver justamente con las reformas electorales.

Es decir, el uso de la idea o de la herramienta de los cambios a las reglas como una manera de debilitar, de presionar, de coaccionar a los responsables de la gestión electoral, con claros intentos de minar la autonomía y la independencia de los propios administradores de las elecciones.

Un ejemplo de ello es, lo podemos ver en Gran Bretaña, en donde el Primer Ministro Boris Johnson, más allá de los problemas que hoy está enfrentando de tipo político, ha empujado una legislación electoral que buscan mayores controles desde el Parlamento y, por ende, desde el Gobierno, sobre la Comisión Electoral, que es una comisión independiente.

Como he intentado ilustrar este tipo de ataques de hostigamientos, de agresiones a la institucionalidad electoral en el mundo, pues no es un fenómeno exclusivo de un solo país, pero sí llama la atención que en México, al menos en los últimos dos años, las autoridades electorales hemos sufrido o están presentes en México, estos cuatro niveles de agresión y de hostigamiento al sistema electoral y a las instituciones responsables de conducirlo, tanto en el plano de la descalificación gubernamental del trabajo que realizamos, desde los circuitos gubernamentales, no solamente se sostiene una permanente lógica de descalificación, sino además, con niveles de estridencia pocas veces vistos en nuestra historia.

Hay quien habla de que las autoridades electorales deben ser exterminadas, de que el INE debe morir, en fin, acusaciones de fraude, cuando hay una clara integridad electoral que ha garantizado justamente este ciclo de elecciones, sí contestadas, pero elecciones al final del día que han permitido gobernabilidad democrática.

Hay agresiones, amenazas directas a la integridad física de los funcionarios electorales e incluso, hemos llegado a presenciar en tiempos resientes algo que es inédito.

Ustedes son protagonistas, han sido protagonistas a lo largo de las últimas décadas del proceso de cambio político en nuestro país y no me dejarán mentir, jamás, a pesar de las múltiples diferencias que en el momento pudieron haber ocurrido a partir de decisiones polémicas o controvertidas que el Instituto Federal Electoral o Nacional, después, que tomamos a lo largo de estos 30 años, jamás se había traspasado una frontera que es infranqueable desde mi punto de vista, en un contexto democrático y que rompe el arreglo político que sustenta un sistema democrático como el que alguien, un alto funcionario del Estado que no está conforme con las decisiones que hemos tomado, más allá de seguir los cauces institucionales que están previstos para ello, ir ante la Suprema Corte de Justicia o ante el Tribunal Electoral, haya optado por denuncias penales o por tratar de encarcelar a funcionarios electorales.

En el caso de México, hoy estamos viviendo una situación muy lamentable y paso al segundo punto, el de la Revocación de Mandato.

Estamos organizando un proceso en condiciones que no deben volver a ocurrir en nuestra historia democrática, si no queremos que la democracia se ponga en riesgo.

Es decir, decisiones presupuestales que hoy impiden al Instituto Nacional Electoral cumplir con el mandato de ley. Una ley que fue generada por el propio, por supuesto, del Poder Legislativo y que, uno de los órganos del legislativo, la Cámara de las y los Diputados, por la vía presupuestal, vuelven imposible cumplirlos.

Es decir, cuando la ley no se puede cumplir por un problema presupuestal, cuando las reglas del juego electoral no se pueden cumplir por una cuestión presupuestal hay un problema del funcionamiento de la democracia, y hoy la Suprema Corte de Justicia ha reconocido que el INE tiene que seguir adelante a pesar de esta insuficiencia presupuestal, pero también, ha blindado al INE respecto a cualquier intento de agresión a establecer, con toda claridad, que los órganos electorales, los miembros de los órganos electorales no podemos ser achacados de ningún tipo de responsabilidad administrativa o penal, por el hecho de que no podemos cumplir la ley en virtud de circunstancias que nos son ajenas.

El tema presupuestal es muy delicado, la Revocación de Mandato a pesar de que el INE ha hecho todos los esfuerzos para que pueda realizarse, conforme a lo que mandata la ley, hoy eso es imposible por una serie de decisiones que son responsabilidad, tanto de la Cámara de Diputados, que no generó los recursos necesarios para que podamos cumplir con esta función; como por el Gobierno de la República, que a través de la Secretaría de Hacienda, a pesar de que había un fundamento legal establecido por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, nos negó los recursos para que la Revocación de Mandato pudiera hacer como debe hacerse y como quería hacerla el INE. 

El INE, y en esto quiero ser claro, quería hacer la revocación de mandato con el número de casillas que mandata la ley, pero son otros poderes del Estado los que han impedido que ello ocurra. Y eso ha sido reconocido hasta por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Es grave como precedente porque, si esto ocurre en las elecciones de 2024, elecciones que no tendré el privilegio ya de conducir, porque mi cargo termina el 3 de abril de 2023, pero si esto ocurre en 2024, cuando tenemos la elección más grande de nuestra historia, tanto por el número de potenciales electores, que sigue aumentando, como por el número de cargos de elección popular que serán resueltos en las urnas en virtud de la gran confluencia, de la mayor confluencia de elecciones locales con las elecciones federales, pues la democracia se pone en riesgo, y creo que la Suprema Corte de Justicia tendrá que pronunciarse en el fondo para que, bueno, sin mermar la potestad constitucional de la Cámara de Diputados de definir el presupuesto, sí también como un órgano constituido que es, señale que no está por encima de la Constitución y no puede desfondar los mandatos constitucionales a otras instancias por la vía presupuestal.

Y también, bueno, pues está el tema de la reforma electoral, como ha habido una serie de amenazas, más bien amenazas a las autoridades electorales a partir de la idea de una reforma electoral, bajo la premisa de que el sistema electoral no funciona, a partir de premisas equivocadas, desde mi punto de vista, y que claramente se han convertido en una especie, digámoslo así, de plano adicional de este hostigamiento a las autoridades electorales del que hice referencia.

Señalo solamente un par de cosas, si me permiten, senadora, senadores, en relación con la Revocación de Mandato: la Revocación de Mandato va, la Revocación de Mandato es un hecho, el 10 de abril tendremos la primera jornada en la se realizará este inédito ejercicio; hoy estamos, desde el día de ayer comenzó el trabajo de campo, hace unos días en la sede histórica del Senado se nos conminaba a instalar más casillas de las que el Consejo General, por unanimidad, en virtud de la circunstancia en la que se nos colocó, aprobó instalar que son poco más de 57 mil, prácticamente las mismas que pudimos instalar en la Consulta Popular de agosto pasado, cuando tampoco recibimos recursos para poder realizarla y sumando en esta ocasión, además casillas especiales en donde podrán votar en todos los distritos electorales del país, ciudadanas y ciudadanos que estén en tránsito.

Lamentablemente ese ya es un hecho irreversible, el trabajo, de organización de la elección hace imposible que hoy podamos cambiar eso que es una situación en la que nos orilló la condición presupuestal en la que nos colocaron, pero creo que es un buen recordatorio de que esto no vuelva a pasar en el futuro y que, por cierto, déjenme decirlo así, la suficiencia presupuestal de las autoridades electorales debe ser garantizada con algún mecanismo de autonomía, de ejercicio de la propia autonomía.

Había un diputado con el que hay una muy cordial relación, el diputado Fernández Noroña que decía hoy mismo, ayer, que para que el INE, por qué le pedía dinero a la Secretaría de Hacienda porque esto vulneraba a los órganos autónomos, tiene toda la razón, eso no debe ocurrir, los órganos electorales no debemos estar, no debemos estar forzados en una situación de tener que solicitar recursos para cumplir con otras funciones constitucionales a la Secretaría de Hacienda, si lo hicimos es porque nos lo ordenó una sentencia del Tribunal y porque fueron las y los mismos diputadas y diputados los que al no aprobar los recursos suficientes nos colocaron en esas situación que es absolutamente indeseable.

Coincido con él, eso no debe ocurrir, pero eso pasa porque las y los diputados cumplan con su mandato constitucional de definir presupuestos suficientes para todos.

La revocación, decía, va. Todas las ciudadanas y los ciudadanos del país, gracias a las decisiones del INE, van a tener una boleta esperándolos en los centros de votación, lamentablemente no son los centros de vocación en términos de números que establece la ley, no son los que el INE hubiera querido instalar, estarán muy probablemente más lejanos de lo que ocurre con una casilla el día de una elección federal, eso no es deseable, por eso creo que la responsabilidad, y lo digo, deveras, con mucho respeto, como suele decirse, creo que son tiempos para que, los que impidieron que se pudiera cumplir la ley en términos de la Revocación de Mandato y cuya establece la Ley de Revocación de Mandato, con humildad y vocación democrática reconozcan los errores que se han cometido y hacia el futuro no se vuelva a comprometer la democracia. Vuelvo a insistir, la próxima gran cita electoral federal ocurrirá en 2024 y hay que cuidar que esa, que la integridad electoral no se vea afectada entonces por el tema presupuestal.

Termino con una serie de reflexiones a propósito, si se me permite, de la reforma electoral.

Parto de una premisa. Nuestro sistema electoral funciona y funciona bien; es un sistema perfectible, sin duda; se pueden mejorar, es incuestionable el planteamiento. Pero si no hay reforma electoral, me importa señalar que con el sistema que hoy tenemos, un sistema que goza de reconocimiento internacional, podemos ir a las elecciones de 2024 sin que las elecciones ni la democracia estén en riesgo.

En 2021 organizamos, desde el punto de visa, la que, desde el punto de vista técnico, a pesar de realizarse en un inédito contexto de pandemia, es por mucho la mejor elección que hayamos realizado en la historia democrática del país, tanto por el funcionamiento de los sistemas, como por la, digamos, la calidad de la organización electoral y, por supuesto, la responsabilidad ciudadana que nos permitió contar con la elección intermedia con mayor afluencia en lo que va de este siglo, cumpliendo estrictamente los protocolos sanitarios.

Lo decimos con orgullo, y creo que hay que decirlo con orgullo, no como institución electoral, sino como sociedad que, si uno observa la evolución de la curva de contagios de la COVID19, la realización de la Jornada Electoral no alteró en nada las tendencias que existían antes que existieron después de esos comicios, y creo que, desde ese punto de vista, podemos hablar de comicios claramente exitosos.

Bueno, esos comicios se realizaron con las reglas actuales, con la institucionalidad electoral actual, desde ese punto de vista, lo digo sin medias tintas, si, por alguna circunstancia, por la falta de consensos, por la estreches del tiempo, por así considerarse políticamente más pertinente, no hubiera una reforma electoral, podemos estar seguros de que como sociedad iremos, porque nos adentramos al proceso electoral de 2024, sin mayores complicaciones.

¿Se pueden mejorar las reglas? Sin duda, lo que quiero sostener es que una reforma electoral siempre es y será pertinente, pero no es necesaria.

Dicho lo anterior, me parece que hay una serie, lo digo con muchísimo respeto, queriéndome meter en donde no me toca meterme, porque soy constitucionalista, como demócrata profundamente respetuoso de la función legislativa.

Si hay una reforma electoral, ojalá se cumplan tres condiciones básicas:

Primera, que sea una reforma, digámoslo así, producto del consenso. Ya sabemos y la historia, nos lo enseña, lo que ocurre cuando las reglas electorales o incluso los nombramientos de quienes son responsables de arbitrar los comicios, no se producen o no son el resultado del más amplio consenso posible.

Tengo clarísimo cuáles son los requisitos numéricos para poder aprobar una reforma constitucional y una reforma legal, pero en esta materia, como dice Norberto Bobbio, el consenso más amplio es indispensable, porque de lo que estamos hablando, es de la aceptación de las reglas del juego a la que todas y todos los actores políticos se van a someter.

Si se aprueba una reforma electoral con un mero mayoriteo, déjenme decirlo de esta manera, siempre se abrirá la puerta para que alguien en el futuro pueda desconocer esas reglas, decir que perdió por culpa de las reglas y abrir un boquete en la confianza y la integridad de las propias elecciones.

Segundo planteamiento. Me parece que la reforma electoral tiene que ser vista como una reforma para mejorar el sistema electoral que hoy tenemos.

No son tiempos de reformas fundacionales. Hay que refundar algo cuando ese algo no funciona.

Dice una conseja anglosajona que cuando algo funciona no lo arregles porque lo puedes descomponer. No coincido con ello, creo que vale la pena mejorar nuestro sistema electoral a condición de no descomponerlo, porque es un sistema, insisto, funcional y funciona.

Y desde ese punto de vista, me parece que una reforma electoral tiene que servir para avanzar en la consolidación y fortalecimiento de nuestro sistema democrático y no para mermarlo.

Y voy al tercer punto, si una reforma electoral es planteada para mermar la representación, la calidad de la representación política, si es hecha para lastimar o disminuir las condiciones de equidad en la competencia, para acotar o debilitar la garantía de los derechos político-electorales o para mermar la autonomía de la

independencia de los órganos electorales, perdón que lo diga así, la verdad, no vale la pena. Porque estos han sido y ustedes de nueva cuenta han sido protagonistas, desde distintas trincheras, de la construcción de un sistema electoral que hoy garantiza, precisamente, esas cuatro cosas.

Hacia dónde, modestamente como autoridad electoral, y dónde veo como autoridad electoral, que podría avanzar una reforma, que fortaleciera y que siguiera esa lógica que han tenido las reformas anteriores de ir gradualmente mejorando nuestros sistemas, hay seis grandes ejes sobre los que yo lo delinearía y quiero ser también muy honesto en este sentido.

Estos son planteamientos que hago como Consejero Presidente, pero que no los hago a nombre del colegiado, estamos en un proceso de discusión, varios de estos temas hemos hablado de ellos, no necesariamente todos generan homogeneidad, éste es mi, digamos, después de ocho años en la Presidencia del INE lo que, como Presidente del INE, me parece, debería contener u orientar como ejes, una futura reforma electoral.

En primer, lugar, el mejorar la calidad representativa de nuestro sistema político. Nos ha costado muchísimo y la democratización de México, pasó precisamente porque la Cámara de las Diputadas y los Diputados y el Senado de la República reflejara, cada vez de mejor manera, la pluralidad política que existe en nuestra sociedad y, desde ese punto de vista, me parece que hay varios ejes sobre los que se podría avanzar.

Hoy, bueno, Germán tú fuiste uno de los negociadores de varias de las reformas electorales del pasado. En la reforma de 1996 en donde se dio un gran salto adelante en términos de la conquista de la Representación Proporcional, incluyendo la Representación Proporcional que existe en el Senado, las negociaciones llevaron al entonces partido gobernante a plantear un límite o más bien una posibilidad, desde la propia Constitución, para la sobrerrepresentación legislativa en la Cámara de Diputadas y Diputados.

Después de largas negociaciones se acordó que se establecieron ocho por ciento de sobrerrepresentación. Me parece que ése es un reflejo de un arreglo político de hace un cuarto de siglo y que hoy en día, ante el intenso pluralismo político en nuestra sociedad, que es parte de nuestra riqueza democrática, no tiene sentido que hoy se autorice una sobrerrepresentación del ocho por ciento.

Entre mejor, más coincidente, más pura sea la representación política en los órganos de representación, particularmente en la Cámara de Diputados respecto de las orientaciones electorales, más gana la integridad de nuestra democracia.

Segundo punto, sé que hay un dilema, a propósito del número de los legisladores. Si uno compara el número de diputados que tienen en nuestro país, con el número de habitantes, la verdad el nuestro es uno de los países en lo que es más baja esta proporción. Estamos en el lugar 16, o sea, solamente hay quince estados que tienen una cámara más pequeña, comparado con su población, que nosotros.

La gran mayoría de los países tiene una proporción mayor que la que existe en México. No creo que sea necesario, pero desde mi punto de vista, la Cámara, y en ese sentido creo que lo que se podría avanzar para mejorar representación, es incrementar la proporción de Representación Proporcional, llevarlo a un cincuenta a cincuenta, 250 legisladores de Mayoría, 250 legisladores de Representación Proporcional. Sin embargo, si se prevalece la idea de que la Cámara es muy grande y quieran acortar, ha habido varias propuestas, en 100, recortar en 100 el número de diputadas y diputados, pues bien podría apostarse a reducir, no a la cuota proporcional, o hay quien lo ha planteado, sino a la Mayoría Relativa, y por cierto eso volvería al INE mucho más barato porque hoy tenemos que tener una oficina por mandato de ley en cada uno de los distritos electoral en cada uno de los 300 distritos electorales. Si nada más hay 200 distritos electorales porque hay 200 diputados de Mayoría, hay una manera de abaratar al INE, por cierto. Y al haber una proporción mayor de diputados plurinominales te garantiza una mejor representación. Los alemanes nos han enseñado muchísimo en este sentido.

Y por lo que hace el Senado, sé que hay una discusión de la crítica legítima de los 32 senadores elegidos por lista, porque esos no representan un estado específico y se rompe la esencia original de esta Cámara, como una Cámara de representación del Pacto Federal.

Bueno, si se quiere avanzar hacia una, hacia reivindicar la representación del Pacto Federal, pues la ruta está también marcada, varios lo hemos escrito ¿por qué no se eligen a los senadores y senadoras en cada uno de los estados de proporcionalidad pura, 32 circunscripciones de representación proporcional, una en cada entidad federativa, en donde, con el principio de Representación Proporcional, o siete distritos y en el resto mayor se hacía, y las cuatro o tres curules que se decidan ahí en cada estado?

Es decir, creo que una ruta de reivindicar la proporcionalidad es una ruta que avanza para fortalecer el sistema democrático.

Segundo gran eje, la racionalización del financiamiento público. Yo creo que hoy la gran cantidad, el financiamiento público es una gran venturosa apuesta de nuestro proceso de transición a la democracia. Creo, sin embargo, que hoy la cantidades de dinero público que se entregan a los partidos políticos, lejos de fortalecer la competitividad, incluso generan incentivos perversos. La última reforma, la de 2014, cuasi duplicó el dinero que el Estado Mexicano le invierte a la política aporque, no tanto en el ámbito federal, poro sí, como logró esta fórmula federal en el ámbito local y eso elevó en un cantidad muy importante el dinero que por la vía de los recursos públicos locales se les entregan a los partidos.

Hoy dirigir un partido político es prácticamente dirigir una empresa, porque efectivamente, dirigir una gran empresa por los recursos que se tienen a disposición y eso no necesariamente fortalece a los propios partidos.

Creo que hay que tener cuidado, sin embargo, en, apostando a una disminución que no sea bien calibrada y bien medida, porque reducir el financiamiento público de los partidos no necesariamente va a provocar que los partidos gasten menos, sino, probablemente, los orilla a buscar, sufragar su s necesidades de gasto a través de fuentes en la que no nos conviene que se financie la política.

Creo que hay muchas maneras para de avanzar, sé que hay una polémica, los partidos pequeños dicen no a esa, pequeños en términos de votación, no a ese tipo de reducciones, bueno, esto, hoy hablamos de una distribución del financiamiento público que responde a un código de hace 25 años, 1996, por qué no pensar de una racionalización del financiamiento si ese es un objetivo, me parece compartible, pero con nuevos mecanismos de distribución de los montos que se ponen en disponibilidad de partido político.

Tercer gran eje. Los costos del propio sistema electoral. Es falso, como hay quien sostiene que el sistema electoral mexicano es el más caro del mundo, cuando quieran con datos podemos discutir sobre el hecho.

Es falso que el INE sea el órgano electoral más caro del mundo a pesar de que el INE cumple funciones que no cumple ningún otro órgano electoral del mundo, como el monitoreo de las señales de radio y televisión.

A pesar de eso es falso. Sé que hay cuadritos que están circulando por ahí, pero con datos se puede evidenciar que esos cuadros adolecen de falacias. No se comparan peras con peras sino peras con melones y hay cosas que son incomparables.

Dicho eso, yo sí creo que una reforma tiene que ir, hacia digamos, aligerar ciertos procedimientos que hoy son profundamente onerosos y que son producto de la desconfianza, pero avanzar hacia allá, por ejemplo, no sé si tenga sentido que sigamos imprimiendo las boletas en papel seguridad, pero avanzar hacia allá tiene que ser producto de los consensos políticos.

Porque abaratar procesos que hoy tienen el propósito por su costo y que son costosos de inocular la desconfianza, puede ser riesgoso si avanzamos sin un consenso político a, digámoslo así, eludir mecanismos que hoy blindan las elecciones, pero creo que vale avanzar en este sentido, el voto electrónico podría eventualmente abaratar profundamente los comicios.

En México, el propio INE tiene experiencias que han sido exitosas en ese sentido y yo creo que lo tenemos que abrir y toda la disposición desde aquí se los pongo sobre la mesa, para que podamos, por ejemplo, invitar a experiencias de voto electrónico de otros países que puedan ser producidos por las y los legisladores, por los propios actores políticos y en la medida en que esto genere bases de confianza mínimas, me parece que podría avanzarse por ahí.

Cuarto, gran eje, soy muy rápido, tiene que ver con la justicia, con temas de justicia electoral.

Hay dos grandes temas que son preocupación y que hemos visto en los hechos como un problema para la gestión electoral por parte del INE, el primero tiene que ver con algo muy semejante a lo que ocurrió hace unos 20 años, cuando el INE no podía en su momento en el caso de Amigos de Fox, trascender los secretos bancarios, fiduciarios y fiscales.

Afortunadamente después de un litigio y que fue incluso hasta en la Corte, el INE, el IFE, entonces, pudo trascender esos secretos y la reforma de 2007 lo relevó para el Instituto Federal Electoral y luego para el INE, pero hoy tenemos otro problema que tiene que ver con el secreto ministerial, con la oposición de las fiscalías, a partir o fundadas en el secreto ministerial para compartir con nosotros información, sin la cual es absolutamente imposible resolver algunos asuntos como, por ejemplo, el caso Odebrecht que depende de rogatorios internacionales, porque toda la información viene de la justicia brasileña y nosotros como autoridad electoral no podemos solicitar esa información y, en todo caso, si pudiéramos hacerlo, si lo hiciéramos, tardaríamos al menos 10 años en virtud de las normas de rogatoria para poder acceder a la misma.

Esa información está en la Fiscalía General de la República y hoy, en virtud del secreto ministerial, nosotros no podemos tener acceso a ella, aunque hay un litigio que incluso la Fiscalía hoy ha llevado ante la Suprema Corte de Justicia.

Y, hablando de justicia electoral, creo que, así como en la reforma de 2014 los Procedimientos Especiales Sancionadores que tienen que ver con la propaganda, con los grandes conflictos, digamos, durante las campañas se trasladaron en su resolución a una Sala del Tribunal Electoral, pero se le dejó la decisión de las medidas cautelares al INE, hoy lo ideal sería que el propio órgano que resuelve, tal como ocurre con el juicio de amparo, sea el responsable de eventualmente pronunciarse respecto de las medidas cautelares o de, digamos, que hoy están en manos de una Comisión del Instituto Nacional Electoral.

Quinto, yo simplificaría el sistema de prohibiciones, pongo un ejemplo que hoy está vigente, somos el único país, a propósito de la Revocación de Mandato, en el mundo en donde existe esta figura, en donde los que piden la revocación de mandato, que son las oposiciones, no pueden pronunciarse en favor de ese ejercicio, y quien es, digámoslo así, aquel funcionario respecto al que la revocación es dirigida, en este caso el Presidente de la República, tampoco puede defenderse.

No es un problema del INE, así se puso en la Constitución, pero esto es solo un ejemplo, y el INE lo va a aplicar porque está en la Constitución, pero esto es un ejemplo de cómo tal vez nos hemos excedido en una gran cantidad de prohibiciones que vale la pena revisar para eventualmente simplificar y volver menos litigioso y contencioso el propio sistema electoral, pero eso es por supuesto una decisión que tiene que consensuarse y procesarse políticamente en el ámbito legislativo.

Y, finalmente, creo que vale la pena que se reflexione desde el Legislativo el incorporar o eventualmente el corregir algunas de las decisiones que, tanto por la vía administrativa como la vía jurisdiccional hemos tomado nosotros. Lo digo con conciencia, hemos avanzado y estoy orgulloso de que hayamos tomado medidas afirmativas que hoy permiten un Congreso mucho más incluyente y plural de lo que era antes, pero también, reconozco que hemos tomado esas decisiones colocando a los partidos políticos en una situación problemática, cuando muchos de los procesos de designación de las candidaturas ya estaban en curso y no es solo un problema de procesamiento, es un problema también de definiciones y el Legislativo tiene no sólo la facultad, sino, yo diría, incluso la responsabilidad, de llevar en ley lo que hoy son decisiones de una mayoría que puede cambiar en la integración de los órganos electorales, medidas afirmativas; pero, también, corregir algunas otras.

Por ejemplo, hoy, y qué bueno que así sea, en la Cámara de las y los Diputados por primera vez tenemos una representación de la comunidad migrante. Hay 11 diputaciones que representan a la comunidad migrante, en la cuota de migrantes; pero me parece absurdo que los migrantes no los hayan elegido.

Porque les dimos el derecho de voto pasivo y ser electos como migrantes, pero los migrantes no votan para las elecciones de diputadas y diputados federales. Votan para el Senado y votan para la Presidencia de la República.

Es decir, ahí hay una contradicción en términos, hoy tenemos diputadas y diputados migrantes que votamos ciudadanas y ciudadanos mexicanos que vivimos en México, no los que viven fuera del país.

Es decir, esto es solamente un ejemplo, no digo de una acción afirmativa equivocada, sino de una acción que requiere de algún tipo de corrección. Y les corresponde a los legisladores blindar esas acciones afirmativas que hemos tomado y que valen la pena mantener llevándolas a la ley, pero, eventualmente, revisar y corregir aquellas en las que se considere, en éste, que es el espacio del consenso político, que nos hemos excedido.

Perdóneme Senadora si me he excedido, pero es un verdadero privilegio, no se tiene este privilegio todos los días, cuenten conmigo para poder reiterar este tipo de encuentros todo lo que sea necesario.

Y la disposición, quiero decirlo, del Instituto Nacional Electoral, permanente, para que en caso de que nos adentremos a un proceso de reforma electoral ustedes cuenten con todo el respaldo técnico, con toda la información que sea necesaria para que ustedes hagan mejor su trabajo.

Muchas gracias.

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