Intervención de Lorenzo Córdova en Sesión Extraordinaria, sobre la aprobación de lineamientos de recomendaciones a noticieros sobre información y difusión de campañas y precampañas del Proceso Electoral 2020-2021

Escrito por: INE
Tema: Consejero Presidente

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA INTERVENCIÓN DEL CONSEJERO PRESIDENTE DEL INSTITUTO NACIONAL ELECTORAL, LORENZO CÓRDOVA VIANELLO, EN EL PUNTO 4 DE LA SESIÓN EXTRAORDINARIA, POR EL QUE SE APRUEBAN LOS LINEAMIENTOS GENERALES QUE, SIN AFECTAR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LA LIBRE MANIFESTACIÓN DE LAS IDEAS NI PRETENDER REGULAR DICHAS LIBERTADES, SE RECOMIENDAN A LOS NOTICIARIOS, RESPECTO DE LA INFORMACIÓN Y DIFUSIÓN DE LAS ACTIVIDADES DE PRECAMPAÑA Y CAMPAÑA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS Y DE LAS CANDIDATURAS INDEPENDIENTES DEL PROCESO ELECTORAL FEDERAL 2020-2021, EN CUMPLIMIENTO A LO DISPUESTO POR EL ARTÍCULO 160, NUMERAL 3 DE LA LEY GENERAL DE INSTITUCIONES Y PROCEDIMIENTOS ELECTORALES 

 

Conforme nos acercamos al inicio del proceso electoral venidero se incrementa significativamente la confrontación entre las diferentes posturas políticas en la vida pública de nuestro país. 

Y no es grave per sé, es natural en las contiendas electorales, las distintas perspectivas, los distintos puntos de vista respecto al país, a sus problemas, a sus soluciones se confronten, para eso son las contiendas electorales.

Y, en todo caso, es una distinción inversa de la polarización fundada en la intolerancia que, por el contrario, suele asomarse peligrosamente en las democracias contemporáneas y que es, por el contrario, el sustento de los regímenes autoritarios.

Con este natural incremento de la confrontación política se incrementa también la posibilidad de dar un tratamiento diferenciado en las campañas electorales en los medios de comunicación en función del enfoque editorial de cada concesionario.

De ahí la importancia de los lineamientos que aprobaremos en este punto del orden del día, una visión retrospectiva de nuestra democracia demuestra que asegurar la equidad en la cobertura noticiosa de las contiendas electorales ha sido una preocupación central de la formación del sistema electoral mexicano en los últimos 20 años.

Esta preocupación no es una casualidad, no fue una casualidad, es consecuencia de la inequidad con el que se cubría el desarrollo de las campañas electorales en las épocas del partido hegemónico…

Tan solo recordemos lo que pasó en el año de 1988, en esas elecciones el 95 por ciento del tiempo dedicado a la cobertura noticiosa de las campañas favoreció al candidato a la presidencia del partido gobernante, y en contraste el cinco por ciento restantes fue solo el tiempo que se dedicó al conjunto de las campañas electorales de los partidos de oposición.

Esto explica que la reforma electoral de 1993 se haya establecido como potestad del Consejo General del entonces IFE, emitir una serie de recomendaciones para el tratamiento noticioso de las campañas electorales en la radio y la televisión y que para verificar el apego a dichos lineamientos se instrumentara la realización de un monitoreo de los noticieros en dichos procesos.

De la mano de esos lineamientos y del monitoreo, los cuales se aplicaron por primera vez en 1994, empezó a modularse la cobertura de las campañas electorales en la radio y la televisión hacia una tendencial equidad.

Ciertamente las cosas no cambiaron de un día para otro, debemos reconocer que hubo fricciones entre este Instituto, no menores, y los concesionarios que se agudizaron por cierto con la instrumentación del modelo de comunicación política que surgió de la reforma de 2007, 2008 y la radical oposición que la gran mayoría, prácticamente la totalidad de los concesionarios, plantearon a la misma.

La reforma 2014 generó precisiones respecto a lo establecido en 2007 y clarificaron tres aspectos que han sido claves para lograr el punto de equilibrio que hemos conformado entre el derecho a la información por un lado de todas y todos los mexicanos, y la libertad de expresión de los medios de comunicación que define un sistema democrático.

Primero, que los lineamientos se emitan antes de cada proceso electoral.

Segundo, que antes de emitirlos deban consultar a las organizaciones de la industria de la radio y la televisión sobre sus puntos de vista.

Y tercero, que los lineamientos resultantes no afecten la libertad de expresión ni la libre manifestación de las ideas en los medios de comunicación, por eso estos lineamientos no tienen una vinculatoriedad jurídica, sino más bien son la base para que el monitoreo que desarrollará el INE pueda generar un contexto de exigencia social y una eventual sanción social si la cobertura en las campañas no se apega a los principios y las buenas prácticas que contienen estos lineamientos.

Desde mi perspectiva estos lineamientos han adquirido una carta de naturalización en la recreación de nuestra vida democrática.

De 2014 a la fecha, los lineamientos que ha emitido el INE en esta materia y que se han aplicado en casi 200 procesos electorales, si se toma en cuenta Hidalgo y Coahuila, nos, quitémosle el “casi”, 200 procesos electorales federales y locales han contribuido al debate democrático a que las y los ciudadanos ejerzan su derecho a la información, a que la sociedad conozca en condiciones de equidad las propuestas de partidos y contendientes, y a que los medios de comunicación cumplan su rol en clave democrática con libertad censura.

No es la única causal, pero no es casualidad que justo en este periodo al que hago referencia de 2014-2015 en adelante, hayamos presenciado el mayor índice de alternancia más grande, más alto de la historia en nuestro sistema democrático.

Los medios de comunicación, como lo señalan innumerables textos de la teoría política y pronunciamientos judiciales como los que emitieron la corte constitucional española a finales de los años 80 y principio de los 90, cumple un rol relevante las democracias modernas para que la sociedad se informe y ejerza sus derechos políticos.

La importancia de ese rol se refleja en el diseño constitucional del modelo de comunicación política que tenemos y en sus contribuciones a la equidad en las contiendas federales y locales en los últimos 12 años.

Los lineamientos para la cobertura noticiosa de las precampañas y campañas electorales tienden, en términos de Michelangelo Bovero, al cumplimiento de uno de los fines en los medios de comunicación, que tienen los medios de comunicación en las democracias, a la pluralidad en los medios y no solamente de los medios, y representan, desde ese punto de vista, un engranaje de la maquinaria normativa que le ha dado viabilidad a nuestro modelo de comunicación política.

Estoy convencido, los lineamientos para la cobertura de las precampañas y campañas se han venido perfeccionando con experiencia obtenida en cada proceso electoral y con la retroalimentación que obtenemos de la industria de la radio y la televisión en cada ocasión. Cada vez su contenido es más preciso y refleja de menor forma los objetivos de libertad, objetividad e imparcialidad que rigen y deben regir a nuestra vida democrática.

De cara al proceso electoral que volverá el próximo año, a ser el más grande de nuestra historia, el papel de los medios de comunicación, y especialmente de los electrónicos, será primordial para que las próximas elecciones se consoliden como una escuela de democracia y el voto libre, que por definición es un voto informado, pueda conformarse debidamente.

La elección más grande de la historia también puede ayudarnos a reivindicar la importancia del pluralismo, la inclusión y, sobre todo, la tolerancia, la asunción de que en política puede haber adversarios, no enemigos.

Para erradicar la violencia de todo tipo y en particular la violencia política en contra de las mujeres, y para que entre todas y todos, autoridades, militantes y sociedad, evidenciemos a quienes pretendan hacer trampa con los recursos públicos.

En los últimos años el apego de los medios de comunicación a los propósitos de la libertad de expresión, la pluralidad y la equidad informativa que subyace, por cierto, en los lineamientos que están a nuestra consideración, ha favorecido que la comunicación política se haya un factor de equidad en las contiendas electorales, salvo algunas excepciones bochornosas que sobre todo se presentan en algunos ámbitos locales.

Estoy convencido que los lineamientos que están a nuestra consideración respetan la libertad de expresión y que justo la libertad de expresión de los medios de comunicación, la pluralidad, como decía, en los medios, y el ejercicio del periodismo independiente crítico, reflejan y ojalá sigan reflejando los rasgos de un Estado democrático que siempre invariablemente nos fortalecerá.

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