Las nuevas credenciales para votar
En 1992, el entonces Instituto Federal Electoral (IFE) emitió por primera vez una credencial para votar, denominada “credencial naranja”, lo que marcó el inicio de la elaboración de esta credencial, convertida en identificación oficial, así como de una nueva era en la democracia mexicana.
Han pasado casi 35 años de ese momento histórico y desde entonces el Instituto ha diseñado 10 tipos de credencial, identificados por las letras del alfabeto, cada uno con nueva información y mejoras en los elementos de seguridad a fin de fortalecer la confianza de la ciudadanía.
Este 2026 el INE puso en circulación dos nuevos modelos: “I” (nacional) y “J” (extranjero), que se suman a los ocho diseños previos. En total cada uno de estos modelos contiene 19 elementos de información, control y presentación, distribuidos en la parte frontal y al reverso. Muchos son ya conocidos como el nombre, la CURP, la firma digitalizada o la clave de elector.
Sin embargo, en estas nuevas versiones las personas podrán elegir si se incluye su sexo o identidad de género, así como si pertenecen a alguna comunidad indígena o afromexicana (autoadscripción).
En total hay alrededor de 40 elementos de seguridad distribuidos en ambas caras de los dos nuevos modelos de credencial; entre las principales innovaciones tenemos:
- El Dispositivo de Imagen Ópticamente Variable Difractivo (DOVID), el cual integra efectos ópticos visibles a simple vista, microtexto y efectos polarizados, así como nanotexto de alta seguridad.
- La tinta fotocromática, invisible al ojo humano que se activa con luz ultravioleta (UV) y se vuelve temporalmente visible en color púrpura antes de recuperar su invisibilidad.
- Elementos no visibles como microtextos en diferentes áreas, visibles sólo con lentes de aumento, así como imágenes gráficas de identidad nacional reactivas a la luz UV en el fondo de seguridad.
- Elementos táctiles, como una muesca en la parte superior que facilita la orientación para personas con discapacidad visual.
- Elementos visibles, como los escudos con entidades federativas, tinta termocromática que desaparece con el calor y reaparece gradualmente, así como una fotografía a color de menor tamaño que la principal.
Con estas adiciones, la innovación tecnológica se suma al objetivo de fortalecer la seguridad del documento y la confianza ciudadana. Con corte al 21 de septiembre de 2026, 102 millones 61 mil 180 personas ciudadanas cuentan con su credencial para votar, la cual tiene una gran importancia colectiva, pues permite el ejercicio de los derechos político-electorales y el derecho a la identidad.
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