El futuro de la organización electoral: mejoras que podrían incorporarse
El uso de inteligencia artificial y tecnologías digitales podría fortalecer la organización de las elecciones 2027 al mejorar la planeación, eficiencia y confianza en los procesos del INE. | Carla Humphrey
Las próximas elecciones de 2027 no solo deben representar un gran reto para las autoridades electorales, también es una oportunidad para demostrar estar a la altura de las profundas transformaciones políticas y jurídicas de los últimos años y, en especial de la realidad en la que se ha incorporado de manera creciente y permanente: la tecnología digital, la inteligencia artificial, el uso de plataformas y redes sociales, así como la cada vez mayor demanda en materia de transparencia.
En este contexto, uno de los rubros que más estará en la dinámica de las nuevas tecnologías es la forma en que se planean y organizan las elecciones que se desarrollarán a lo largo y ancho de todo el país.
La organización de los procesos electorales exige hoy mayores esquemas de planificación, controles eficientes que desemboquen en elecciones más seguras y que incrementen la confianza de la ciudadanía, principal componente de nuestro sistema democrático.
El Instituto Nacional Electoral (INE) ha demostrado a lo largo de más de tres décadas una importante capacidad tecnológica para hacer frente a las cada vez mayores atribuciones que el Legislador le ha conferido, con lo que ha llevado a buen puerto los procesos para la construcción de un padrón electoral confiable, entrega de credenciales para votar, programas informáticos para conocer avances en el registro de personas observadoras electorales, incidentes que se presenten el día de la jornada electoral, del programa de resultados electorales preliminares, cómputos, entre muchos más.
No obstante, el INE debe arribar al uso de diversas herramientas que potencien sus funciones de vigilancia y control como la incorporación de sistemas de inteligencia artificial para, por ejemplo, apoyar la planeación logística de un proceso electoral tan complejo como el de 2027 entre elecciones federales y locales de manera concurrente.
El uso de la inteligencia artificial bien dirigida puede otorgarle al INE una serie de posibilidades logísticas que incrementen su eficiencia operativa: identificar rutas de distribución de materiales y paquetería electoral más eficientes; prevención de riesgos por fenómenos climatológicos; ubicaciones más céntricas en cada sección electoral para la ubicación de las casillas electorales en las que las y los ciudadanos acudirán a emitir su voto; mejorar la asignación de recursos presupuestales en cada entidad y en cada uno de los distritos electorales de acuerdo con diversos indicadores, entre muchas más.
Para la óptima operación de las casillas electorales, en especial, del correcto llenado de actas con los votos depositados por la ciudadanía en las urnas, podrían crearse simuladores digitales que formen parte de una capacitación más robusta y permanente, lo que derivaría en evitar errores en el registro del cómputo de la elección a nivel casilla, por ejemplo. Podría también, implementarse asistentes virtuales impulsados con inteligencia artificial para fortalecer el aprendizaje en horarios en que la ciudadanía pueda estudiar algunos apartados de la capacitación electoral.
Ya he apuntado en mis artículos, en sesiones de comisiones, en entrevistas, y en las sesiones públicas del Consejo General del INE, su máximo órgano de dirección, que la inteligencia artificial puede ser utilizada en otros ámbitos como lo es en el mejoramiento de la fiscalización, en abatir la desinformación, entre varios rubros más, siempre con supervisión humana.
Hay que tener claro que todas las innovaciones tecnológicas que, en su oportunidad, puedan explorarse, deberán contar invariablemente con la protección de datos personales.
El INE ha avanzado ya en apostar en la tecnología, ahí tenemos, por ejemplo, el uso de urnas electrónicas en algunas casillas, el voto por internet como una modalidad de votación para las y los mexicanos residentes en el extranjero tanto para elecciones federales como locales y que gracias a severos controles y ejercicios permanentes de auditabilidad han logrado la confianza de la ciudadanía y ya se ha utilizado para votar en territorio nacional.
Sería conveniente que el INE aproveche los sistemas de inteligencia artificial para eficientar los diversos componentes de la organización electoral, columna vertebral que sostiene la renovación del poder público de acuerdo con el voto manifestado por la ciudadanía el día de la jornada electoral. ¡Veremos!
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