La ONU busca empoderar a la juventud frente a riesgos informativos 

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La ONU busca empoderar a la juventud frente a riesgos informativos 

Más del 82% de las personas jóvenes de entre 15 y 24 años en todo el mundo tiene conexión a internet, según la Organización de Naciones Unidas (ONU). Aunque el organismo reconoce que el acceso digital sigue siendo desigual, una parte importante de la población juvenil enfrenta riesgos en entornos informativos digitales, entre ellos la desinformación.  

En el caso mexicano, hablamos de 16.5 millones de personas de 6 a 17 años que usaron redes sociales en 2025, según un análisis de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), basado en la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH).  

“Los daños que los niños enfrentan en línea no son incidentales ni se deben simplemente a decisiones individuales o a la supervisión parental”, señala la ONU. 

Por ello, recientemente publicó los Principios Globales de las Naciones Unidas para la Integridad de la Información. Una perspectiva de niñas, niños y jóvenes, que buscan atender el reto de mantener a las juventudes a salvo, con acceso a la tecnología, y garantizando sus derechos. 

¿Qué es la integridad informativa? 

La integridad de la información se refiere a que ésta sea confiable,  y precisa disponible para todas las personas. Su objetivo es que puedan participar de manera significativa en la vida pública y ejercer sus derechos. 

De acuerdo con la ONU, también es necesario proteger el derecho a la libertad de expresión y al acceso a la información. La idea es construir sociedades resilientes que fomenten la confianza, el conocimiento y el empoderamiento de la ciudadanía, desde la infancia.  

Lineamientos propuestos por la ONU 

En 2024, se publicaron los Principios Mundiales de la ONU para la Integridad de la Información. Se articulan en torno a cinco principios rectores: 

  1. Confianza social y resiliencia: Para los niños, niñas y jóvenes esto significa garantizar que puedan participar de forma segura en los espacios informativos y que sus derechos, incluido el derecho a la libertad de expresión y al acceso a la información, se respeten y promuevan junto con los esfuerzos para garantizar su protección. 
  1. Incentivos saludables: los modelos de negocio basados en la publicidad requieren una reorientación fundamental hacia incentivos empresariales saludables, considerando que no debe lucrarse con los datos y la atención de los niños, niñas y jóvenes. 
  1. Empoderamiento de la ciudadanía: significa garantizar que las personas tengan las competencias digitales y mediáticas necesarias para interactuar en línea de manera segura, con un mayor control sobre sus datos personales. 
  1. Medios independientes, libres y pluralistas: las poblaciones jóvenes necesitan acceso a noticias e información diversa para un desarrollo saludable. Además, hay que considerarles actores activos en el ecosistema digital como creadores de contenidos, no sólo son consumidores. 
  1. Transparencia e investigación: la transparencia de las plataformas y la investigación independiente son fundamentales para comprender los impactos en los niños, niñas y los jóvenes. Sus lineamientos deben ser claros y evitar conceptos vagos que puedan tener consecuencias imprevistas para la privacidad, los derechos de la infancia y los derechos humanos. 

Algunas vías de acción  

La ONU considera que es fundamental que todas las partes interesadas – como gobiernos, empresas tecnológicas, sociedad civil, medios de comunicación e investigadores- colaboren entre sí. 

El organismo propone vías de acción, centradas en la participación, la colaboración intergeneracional, la responsabilidad compartida entre múltiples partes interesadas y los enfoques basados en pruebas. Entre ellas destaca:  

  • Incluir a niños, niñas y jóvenes en todas las etapas del ciclo de vida de las tecnologías digitales y los espacios de información, desde el diseño y el desarrollo hasta la investigación, evaluación de riesgos y daños, así como gobernanza y reforma. 
  • Apoyar iniciativas e innovaciones lideradas por jóvenes para fortalecer la integridad de la información. 
  • Crear mecanismos específicos y seguros para la participación consultiva de los jóvenes, incluso en los ámbitos de la inteligencia artificial y la gobernanza digital. 
  • Garantizar una representación diversa de niños, niñas y jóvenes que incluya voces marginadas. 

Vale la pena señalar que el fortalecimiento de la resiliencia trasciende también el entorno digital. Por ello, la ONU recuerda la importancia de los espacios físicos y las experiencias comunitarias vividas, a veces llamados “terceros espacios”.  

Por ejemplo, centros comunitarios, bibliotecas, clubes juveniles y otros entornos compartidos fuera del hogar y la escuela, donde las poblaciones jóvenes puedan interactuar y obtener información fuera de internet. 

Riesgos de la información 

La ONU señala que existen tres riesgos que pueden afectar la integridad de los entornos informativos. Si esto pasa, también se degrada la confianza y la cohesión social, así como el acceso público a información basada en evidencia y a la toma de decisiones. 

  • Riesgos tecnológicos, como el uso malintencionado de los medios digitales y la IA para manipular, explotar o dañar, y la falta de confianza y medidas de seguridad adecuadas en el diseño, desarrollo e implementación de tecnologías; 
  • Riesgos de acceso y distribución, incluidos los sesgos algorítmicos que determinan la información a la que acceden las personas, la brecha digital y el declive del periodismo independiente; y 
  • Riesgos basados ​​en el contenido, como la exposición a la desinformación, el discurso de odio y el acoso en línea. 

La ONU señala que las plataformas digitales son diseñadas para monetizar con el tiempo y la interacción de las personas que las usan. Por eso las empresas tecnológicas priorizan el recopilar datos sobre preferencias, hábitos y emociones que les ayuden a retener más tiempo a las personas.  

Las poblaciones jóvenes son especialmente susceptibles a estos diseños digitales, pues se encuentran en una etapa de formación.  

El problema, por ejemplo, es que los sistemas algorítmicos y de inteligencia artificial ahora mismo están diseñados para mantener a las personas usuarias el mayor tiempo posible consumiendo contenido, aunque éste sea nocivo, como materiales sobre autolesiones y suicidio, pornografía, extremismo y violencia.  

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