Votar ya no basta. La ONU urge a replantear la democracia
En el Día Internacional de la Democracia —que se celebra cada 15 de septiembre desde 2007—, el secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la gente confía cada vez menos en los gobiernos y en las leyes. Por eso lanzó un mensaje claro: para salvar la democracia ya no basta con ir a votar; se necesita que la gente participe todos los días.
El diagnóstico de António Guterres es severo: nuestro mundo enfrenta conflictos que se multiplican, una confianza ciudadana que se erosiona y el contrato social —ese cordón invisible que une a la gente con sus gobernantes— está siendo socavado.
Así abrió el secretario general de la ONU el discurso con que conmemoró el Día Internacional de la Democracia en la sede de la organización, en Nueva York, el 15 de septiembre pasado.
“La democracia es más que elecciones. La democracia es la práctica diaria de garantizar los derechos humanos, el estado de derecho y la participación significativa de todas las personas en la vida cívica y política”, agregó el funcionario.
Este año, Naciones Unidas estableció “Alzar manos y voces: fomentar la agencia y la apropiación a través de la democracia deliberativa” como el lema central de esta edición.
Tanto la consigna como el discurso de Guterres marcan un cambio de enfoque fundamental en la postura de la ONU, con respecto a cómo evalúa la salud de las democracias en el mundo: superar la idea simplista de que hay democracia sólo por el hecho de celebrar comicios.
Al priorizar la «deliberación», la ONU advierte que el problema no es la falta de votos, sino la incapacidad de la ciudadanía para influir en las decisiones y adueñarse de los espacios públicos.
Por ello, la democracia deja de ser un simple trámite que se cumple cada tres o seis años para convertirse en una práctica diaria de derechos y participación constante.
La respuesta tecnológica
El escenario internacional dejó ver que el debate sobre el futuro democrático se define, en buena medida, en el terreno de las nuevas tecnologías.
Desde Bruselas, altas autoridades comunitarias —entre ellas la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea, Henna Virkkunen, y a la alta representante, Kaja Kallas— advirtieron que la democracia enfrenta una severa amenaza global. Su diagnóstico fue claro: la manipulación de información con inteligencia artificial y algoritmos busca distorsionar el debate, destruir la confianza en las instituciones y arruinar las elecciones.
“La democracia no es frágil por naturaleza, pero exige que la defendamos todos los días contra quienes intentan vaciarla desde los algoritmos”, advirtieron.
Organismos internacionales como International IDEA parecen confirmar los temores de la Unión Europea: el deterioro democrático no es un accidente pasajero, sino una tendencia estructural a escala global. Sus informes muestran que el 57% de los países empeora en gobierno y libertades, una tendencia negativa que ya suma más de 10 años.
Este desgaste golpea las bases del sistema democrático —como la independencia judicial, la libertad de expresión y la fuerza de los parlamentos—, demostrando que la crisis actual no se resuelve cuidando sólo el día de la votación, sino defendiendo las garantías que deben sostener la vida pública todos los días.
La postura del INE
Esta conmemoración global llega justo cuando el Instituto Nacional Electoral acaba de dar el banderazo de salida al proceso electoral 2026-2027.
Lejos de ser una perspectiva aislada frente al escenario internacional, el organismo mexicano se coloca exactamente en la misma sintonía al advertir que la salud de la vida pública depende de la práctica cotidiana de la democracia por parte de la sociedad.
En su comunicado oficial Núm. 382, publicado el pasado 12 de septiembre, el INE refrenda que “Las instituciones organizamos elecciones, pero la ciudadanía construye todos los días la democracia”.