Consejero considera riesgos por flexibilización de reglas de cara a proceso electoral
La estructura operativa del Instituto Nacional Electoral garantiza la organización logística y el acceso al voto para la ciudadanía en los próximos comicios; sin embargo, existe una diferencia fundamental entre las Consejerías respecto al rol de la institución como árbitro electoral, afirmó el Consejero Electoral Arturo Castillo, quien señaló que el organismo atraviesa por un escenario de omisión en la fiscalización de las reglas de contienda y vigilancia de los actores políticos.
Entre las principales preocupaciones expresadas por Castillo destaca la renuencia del Instituto para sancionar los actos anticipados de precampaña. Asimismo, señaló la aprobación de acuerdos que flexibilizan candados de control clave, tales como la verificación activa para evitar que militantes partidistas se desempeñen como capacitadores o supervisores, la falta de revisión para impedir que funcionarios públicos operen como observadores electorales, y cambios normativos respecto al cómputo de «boletas planchadas» en los consejos distritales.
«Hay omisión por parte del Instituto Nacional Electoral para asumir su responsabilidad como árbitro de esta elección, no como organizador. La organización va a salir bien, como árbitro estas cosas me parece que están generando la percepción de que el INE está claudicando a su función de arbitrar la elección», sostuvo Arturo Castillo.
Finalmente, el Consejero hizo un llamado a la responsabilidad política de los legisladores para dotar al INE del presupuesto suficiente que garantice la calidad de los procesos, tras años de recortes financieros. De igual forma, instó a los partidos políticos a apegarse a la legalidad y asumir las normas constitucionales que ellos mismos establecieron en materia de tiempos electorales, prohibición de calumnia y regulación de la sobrerrepresentación