Uso problemático de las redes sociales ¿Cómo afecta el bienestar de las infancias? 

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Uso problemático de las redes sociales ¿Cómo afecta el bienestar de las infancias? 

Un uso frecuente de redes sociales puede detonar ansiedad, depresión y baja autoestima en la niñez, revelan investigaciones académicas sobre salud mental infantil.  

Dos de cada tres niñas, niños y adolescentes en México se han conectado a alguna plataforma como Facebook, Instagram o TikTok.  

16.5 millones personas de 6 a 17 años usaron redes sociales en 2025, según un análisis de la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), basado en la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH),  

¿El uso intensivo de redes sociales sólo afecta a niñas, niños y adolescentes? ¿Cómo influye el uso de plataformas digitales en el desarrollo cognitivo? ¿Prohibir su acceso a edades tempranas es una solución? 

Al respecto conversamos con el Dr. Guillermo Peñaloza Solano, psiquiatra adscrito a la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (CONASAMA), quien nos explicó que el verdadero desafío es el uso problemático de dispositivos y plataformas que suele exponernos a discursos dañinos, desinformación y al riesgo de desarrollar problemas de salud mental y trastornos de la conducta alimentaria. 

¿Existe la adicción a las redes sociales? 

Aunque el término “adicción a las redes sociales” se ha vuelto muy popular, el doctor Peñaloza aclara que la comunidad científica aún no tiene un consenso para usarlo como una condición o diagnóstico oficial. 

De lo que sí podemos hablar es de un uso problemático, tanto de los dispositivos digitalescomo de las redes sociales.   

Aunque hay una similitud con trastornos como el juego patológico o el trastorno por el juego de apuestas, con el uso de redes sociales se está buscando una gratificación inmediata, que se recibe con cada video corto que se consume y que otorga un “pequeño disparo de dopamina”.  

“Cuando hablamos del uso problemático, estamos hablando de tener una dificultad para dejar de usar estas redes sociales. Necesito tener conexión todo el tiempo y no puedo encontrar otra gratificación que no sea a través de los likes, de las reacciones y demás”, explica Peñaloza. 

El especialista señala que este uso intenso de plataformas digitales puede ocasionar problemas asociados en el ámbito familiar, personal, escolar o laboral, dependiendo de la edad.  
 
Por ejemplo, si al realizar acciones como resolver un examen, atender una junta o cruzar la calle, se pone más atención a las actualizaciones de las plataformas digitales. O no se logran disfrutar actividades que no impliquen una conexión a internet. 

Por ejemplo, cuando al realizar actividades como resolver un examen, atender una junta o cruzar la calle, se presta más atención a las actualizaciones de las plataformas digitales que a la actividad que se realiza. O cuando no se logran disfrutar actividades que no impliquen una conexión a internet. 

La contraparte es el uso casual, en el que el objetivo es tener comunicación, un momento de diversión o un consumo informativo. Lo que puede considerarse un uso beneficioso.  

Es por ello por lo que el doctor no considera adecuado satanizar a las redes sociales.  

De hecho, estudios académicos también han encontrado que los dispositivos digitales ofrecen numerosas oportunidades para el desarrollo cognitivo y la participación educativa. Pero para prevenir efectos adversos, su uso debe gestionarse cuidadosamente. 

¿Cuáles son los riesgos? 

Aunque las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a acceder y utilizar internet de manera segura, organismos internacionales como UNICEF advierten que ingresar a redes sociales, sin guía y supervisión adulta, les expone a peligros como ciberacoso, abuso sexual y estrés digital.  

Estudios académicos han comprobado que, pese a las supuestas regulaciones de edad en las plataformas digitales, las poblaciones jóvenes que usan redes sociales están expuestas a contenido potencialmente dañino como imágenes violentas o referencias sexuales.  

En este sentido, el doctor Peñaloza advierte que el uso problemático de las redes sociales también se asocia con otras condiciones de salud mental como la depresión, la ansiedad y los trastornos de la conducta alimentaria. 

Explica que durante la infancia y la adolescencia vamos aprendiendo y buscando el lugar en donde podamos llegar a pertenecer. Por eso, el consumo intenso de contenidos machistas que promueven estereotipos de género, por ejemplo, podría reproducir conductas nocivas.  

Sin embargo, contrario a lo que se cree, las poblaciones adultas no están exentas de este tipo de afectaciones.   

«Los seres humanos somos muy heterogéneos. Sin importar la edad, cada quien tiene ciertas vulnerabilidades». Por ejemplo, si se consumen de manera intensiva en redes sociales videos sobre temas que nos preocupan, eso puede agravar un cuadro de ansiedad o depresión.  

“Yo no lo veo como tal un diagnóstico aparte. Lo veo como un síntoma que se asocia. Por ejemplo, personas que tienen trastorno por déficit de atención, van a caer muy fácilmente en este tipo de consumos excesivos. Eso pasa porque el mismo trastorno te lleva a tener poco control de impulsos y pues eso se facilita mucho a través de estos estímulos constantes”, señala. 

El uso problemático de redes sociales y dispositivos digitales puede afectar el desarrollo cognitivo 

Una de las razones que hacen a las poblaciones jóvenes más sensibles a los efectos del uso problemático de las redes sociales y dispositivos digitales es la afectación a su desarrollo cognitivo.  

«Si utilizamos constantemente los dispositivos tecnológicos para resolver cualquier cosa del día, como adultos ya tenemos ciertas bases de nuestro desarrollo cognitivo, como habilidades para poder resolver problemas y el pensamiento crítico». 

El problema, explica el especialista, surge cuando dependemos de los dispositivos desde muy jóvenes para resolverlo todo —como hacer la tarea—, ya que esto limita nuestra capacidad de razonar y solucionar problemas de forma autónoma 

Por ello, el especialista insiste en que el daño no sólo es por el consumo de redes sociales, sino por usar dispositivos digitales, como tabletas o smartphones

Por ejemplo, antes de los tres años “los niños y niñas tienen que gatear, golpearse, y experimentar el mundo externo para poder tener un buen desarrollo motor”, explica. Sin embargo, el uso de pantallas en ese momento de la vida les dificulta aprender a desplazarse y medir distancias de manera adecuada.  

Los efectos negativos también se han identificado en procesos cognitivos más elevados. Por ejemplo, la memoria necesita atención y concentración, pero el consumo intenso de videos cortos puede hacer que no se logre atender actividades como una clase o seguir una instrucción.   

¿Qué medidas se pueden tomar? 

Para el doctor Penaloza la visión prohibitiva nunca ha funcionado. “Entre más prohíbes una cosa, pues más se busca”, dice. Por eso, considera que el mejor enfoque es el regulatorio, sin responsabilizar completamente a las personas usuarias. 

«Hay que hablar con las empresas, saber cómo están funcionando los algoritmos, saber cuáles son las multas que van a tener». 

Mientras tanto, el doctor Peñaloza recomienda disminuir el uso de dispositivos y redes sociales en ciertos horarios. Una opción puede ser no llevar los equipos a la escuela.  

Para Peñaloza limitar el tiempo en pantalla es fundamental. Además de intentar medidas de higiene del sueño como no usar pantallas, redes sociales o videojuegos una hora ante antes de irnos a la cama. Es lo más recomendable para que nuestro cerebro se pueda desconectar de todo y podamos dormir bien. 

El especialista recomienda buscar ayuda profesional si se detecta una dificultad para limitar el uso de redes sociales, especialmente cuando el impacto negativo es evidente pero no es posible desconectarse por cuenta propia. Una alternativa son los UNISAMA de la CONASAMA.  

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