Así operan las redes coordinadas que venden tratamientos engañosos en internet, según Reset Tech

A pesar de las restricciones vigentes, las plataformas de Meta y Google albergan miles de anuncios con tratamientos peligrosos que suplantan identidades y juegan con las emociones de las personas.
En los últimos tres años, más de 878 millones de personas usuarias de Facebook estuvieron expuestas a anuncios que contenían afirmaciones médicas falsas, pese a la existencia de normas y políticas que lo prohíben de forma explícita.
Un informe de la organización Reset Tech titulado “Remedios para el clickbait: Desenmascarando la infraestructura engañosa de anuncios de salud en Meta y Google”, encontró que entre 2023 y principios de 2026 se difundieron 350 mil 549 anuncios de Facebook y 2 mil 073 anuncios de Google que contenían desinformación que podía dañar severamente la salud de las personas.
Por ejemplo, un anuncio que promociona el producto Tonerin para “normalizar la presión arterial”. Dicho producto fue catalogado como peligroso por la Agencia Eslovena de Medicamentos y Dispositivos Médicos (JAZMP). Estas campañas de desinformación sobre salud, enfermedades y medicamentos estaban destinadas principalmente a países de la Unión Europea (UE), pero también a otras naciones de América Latina como México, Chile, Honduras y El Salvador.
Suplantación de identidad y redes coordinadas para desinformar
El equipo de especialistas de Reset Tech encontró en las plataformas de Meta y Google publicidad de productos que prometían curar enfermedades crónicas como la diabetes o controlar afecciones potencialmente mortales como la arritmia y la hipertensión.
El informe, publicado en abril de 2026, detalla que la recopilación inició con una lista preseleccionada de 390 productos promocionados mediante anuncios en redes sociales; el 20% de ellos ya han sido señalados por las autoridades sanitarias de la UE y otros países como ilegales o peligrosos para los consumidores.
Entre las principales técnicas de desinformación que usaron los anunciantes está la suplantación de identidad. En estas campañas se emplearon nombres, logotipos y la imagen de celebridades, médicos, compañías farmacéuticas y organizaciones médicas para aparentar la legitimidad de los productos promocionados. Para amplificar la difusión de las afirmaciones médicas falsas, se implementaron redes coordinadas de anunciantes.
“Las páginas publicitarias operan de forma coordinada, y algunas se originan en grandes redes de cuentas desechables creadas automáticamente, previamente conocidas por Reset Tech y activadas continuamente desde 2022 en múltiples campañas de estafa, así como en la operación de influencia rusa Doppelganger”, explica el informe.
De esta forma, los anuncios infringieron de forma sistemática las políticas publicitarias de Meta contra tratamientos para enfermedades incurables, la promoción de imágenes dismórficas corporales, la pornografía y el desnudo de adultos, las infracciones de marcas registradas y el comportamiento inauténtico coordinado (CIB).
Narrativas falsas y emociones para manipular
“¿Por qué las farmacias guardan silencio?”, “¿Por qué nadie habla de esto?” o “Los médicos lo ocultan”, son algunas de las frases recurrentes que Reset Tech encontró en los anuncios que desinforman.
El informe destaca que las campañas utilizan estructuras textuales idénticas en distintos idiomas, incluso cuando promocionan productos diferentes. Por ejemplo, muchos anuncios comienzan con el nombre y el cargo de un profesional médico, presentando el producto promocionado como una alternativa sencilla a la atención médica convencional. La persona citada suele presentar los tratamientos farmacéuticos como innecesarios o un derroche, posicionando un producto o remedio casero como una solución superior.
Dichas campañas también incluyen manipulación emocional, conspiraciones y clickbait.
“La publicidad se basa en gran medida en contenido emocionalmente manipulador diseñado para provocar miedo, ansiedad, falsas esperanzas, una sensación de urgencia, desesperación o disgusto relacionados con problemas de salud y empujar al público a buscar tratamientos alternativos”, describe la investigación.
Esto se evidencia, por ejemplo, mediante el uso de imágenes que promueven la vergüenza corporal en anuncios de pérdida de peso. La investigación también encontró que los promocionales recurren a teorías conspirativas para revelar supuestos “conocimientos ocultos” sobre curas que médicos o compañías farmacéuticas han mantenido deliberadamente lejos del público.
Frente a narrativas que apelan al miedo o prometen soluciones mágicas ocultadas por la ciencia, la recomendación para el usuario sigue siendo la misma: desconfiar del clickbait emocional y consultar siempre a profesionales de la salud antes de adquirir cualquier producto en internet.