Intervención de Lorenzo Córdova, en el XV Congreso de los Jóvenes: impulsa el hoy, forma el mañana

Escrito por: INE
Tema: Consejero Presidente

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA INTERVENCIÓN DEL CONSEJERO PRESIDENTE DEL INSTITUTO NACIONAL ELECTORAL (INE), LORENZO CÓRDOVA VIANELLO, EN EL XV CONGRESO DE LOS JÓVENES: IMPULSA EL HOY, FORMA EL MAÑANA

En este XV Congreso de las y los Jóvenes, quiero agradecer antes que nada la invitación a esta, que va a ser, por cierto, mi última intervención pública, mi última conferencia, mi última plática antes de que dentro de cinco días termine el mandato para el que me distinguió el Congreso de la Unión, la Presidencia del INE.

Y, además, para mí es un privilegio poder estar aquí e este evento convocado por la Sociedad de Alumnos de la Universidad Panamericana, por El Heraldo.

Y debo hacer una confesión: en la primera Universidad en donde di clases, alguien diría, “echar a perder jóvenes” y espero que no haya sido así, fue justamente la universidad Panamericana. Así que para mí, aunque no soy de la UP soy de aquellos que agradecen que la UP abra las puertas y la verdad para mí siempre fue una distinción colaborar con la Universidad Panamericana, con el IPADE, en fin.

Y para estar hoy aquí pues para mí es una manera muy especial de anticipar, digamos el cierre de mi gestión, sobre todo, porque me permite charlar esta mañana con quienes son los responsables, los herederos de un contexto político y social que no es el mejor, pero quienes van a ser los responsables de defender y seguir defendiendo la democracia.

Yo soy de una generación que salió a las calles, como muchos de ustedes lo hicieron en las semanas siguientes, para construir democracia.

Lo que le digo a mis hijos, que son de la edad de ustedes, más o menos, es “ a ustedes les toca como generación, defender la democracia”, que nosotros no seamos los que logramos transitar hacia la democracia desde un régimen autoritario y a ustedes les toque ser los enterradores, por el contrario.

Así que esta mañana poder charlar con ustedes, aunque sea brevemente en un contexto político muy complejo, probablemente el más complejo que hayamos enfrentado en tiempos recientes, pero es una buena manera, no solamente de ayudar a comprender esta coyuntura, sino también, tratar, ojalá y lo logre, de estimularlos, estimular en ustedes pues la vocación de defender, de las pocas cosas que hemos hecho bien en el país en los últimos 30 años de las que hay que estar, digo yo, muy orgullosos, y de las que son objeto de un reconocimiento internacional muy importante.

Hace unos días, la semana pasada viajé a Estados Unidos para tener interacción con los muchos socios estratégicos con los que ayudamos a difundir y a consolidar la democracia en el mundo: las Naciones Unidas. 

Por cierto, paréntesis, no sé si sabían ustedes que el órgano electoral que más ha participado de la mano de las Naciones Unidas para promover la democracia, para ayudar a construir elecciones en clave democrática en todo el mundo es justamente el Instituto Nacional Electoral y su antecesor el IFE.

El IFE-INE ayudaron a la ONU a construir el sistema democrático después de la invasión en Irak, en Afganistán, en Haití, en Perú, en fin, en muchos lados. Y esto habla del reconocimiento internacional del Instituto.

Estar aquí con ustedes y tener esta calurosa bienvenida en mi última intervención, digamos pública en una conferencia y la semana pasada, haber estado con muchos de los socios estratégicos con los que trabajamos, como les decía, para promover la democracia en el mundo y tener esta acogida, pues significa que algo hemos hecho bien en este país y, particularmente, eso tiene que ver con la construcción de un sistema electoral que nos ha permitido paz pública.

Es muy, para mí es muy importante transmitirles a ustedes, que son de alguna manera los hijos de la transición para ustedes los fenómenos que hoy son recurrentes, como que exista duda respecto a quien va a ganar una elección, que no se sepa antes quién va a ganar la elección porque estamos frente a procesos muy competidos; el que, por ejemplo, el partido que ganó una elección y que está en el gobierno, puede eventual mente perder la vuelta electoral siguiente; el que tengamos gobernantes sin mayorías afines en los Congresos, pues es parte de la normalidad democrática de nuestros días.

Pero si hacemos memoria, yo sé que para muchos de ustedes, hablar de hace 30 años, 35 años es hablar de la prehistoria, pero creo que es importante saber de dónde venimos para poder entender los riesgos que puede suponer no defender lo que hoy tenemos.

Hace 35 años, y les pido un ejercicio de imaginación, remontémonos a 1988.

En este país, nunca había habido un partido distinto al que nos había gobernado en la Presidencia de la República, es decir, nunca había habido alternancia en todo el siglo XX en la Presidencia de la República.

En el Congreso de la Unión, en ambas cámaras ese partido que gobernaba tenía la mayoría necesaria para poder cambiar la Constitución a su antojo, es decir, no necesitaba entrar en ningún tipo de negociación con otra fuerza política para cambiar el texto constitucional.

Hace 35 años no había habido ningún gobernador de los partidos de oposición, todos habían sido gobernadores electos por el partido gobernante, propuestos por el partido gobernante.

En todos los congresos locales el mismo partido controlaba.

Y solamente algunos municipios, de manera muy rara eran eventualmente ganados por la entonces oposición.

Ese era el México de los años ochenta. Ese es el México que se construyó a lo largo del siglo XX y que algunos autores como Vargas Llosa definieron como la “Dictadura perfecta”. Nunca dejaron de hacerse elecciones, pero las elecciones eran como una especie de ritual en donde nuestros abuelos nos decían “¿para qué voto si ya sabemos quién va a ganar?”. 

En efecto, no había claridad en las reglas, nadie sabía quién iba a recibir los votos y contarlos en las casillas porque los designaban la Secretaría de Gobernación, por supuesto, poniendo en esos cargos a ciudadanas y ciudadanos que eran afines a su propia ideología política, a su postura política.

Cuando los resultados no les favorecían, entonces cambiaban los resultados, sin mayor empacho. Es decir, eso era posible, no, porque, porque las elecciones no eran auténticamente democráticas, sino que eran rituales políticos organizados desde el Gobierno. 

El Gobierno entonces era el que organizaba las elecciones, la Secretaría de Gobernación era la encargada de poner las casillas, decir quién iba a estar en cada una de ellas y anunciar los resultados electorales. 

No sé si hayan oído hablar de un funcionario público muy conocido, polémico hoy en día, que se llama Manuel Bartlett.

Bueno, él era el mismo que presidían la CFE, no estoy hablando de la Comisión Federal Electoral, de electricidad, sino la Comisión Federal Electoral, que tenía las mismas siglas, a Manuel le gustan esas siglas.

Bueno, don Manuel fue el responsable de organizar aquella elección, la de 1988 que fue catalogada por muchos como un gran fraude.

Hubo incertidumbre en torno a los resultados. A lo mejor alguno de ustedes ha escuchado allá en las sombrar de la historia, hablar de “La caída del sistema”.

Bueno, en 1988 pasó, se apagó el sistema que estaba dando los resultados, Cuauhtémoc Cárdenas iba arriba, y cuando se encendió el sistema un par de días después había ganado Carlos Salinas de Gortari. 

Lo que les quiero decir, es que las elecciones en el pasado no inyectaban certeza, no había claridad de cómo se contaron los votos, los procedimientos los decidía el gobierno que jugaba como juez y parte. El gobierno era del PRI, organizaba elecciones en las que siempre ganaba el PRI.

Romper eso nos costó muchísimo, estamos hablando de un proceso de tres décadas en las que poco a poco fuimos construyendo instituciones, estableciendo procedimientos que inyectar en transparencia en los comicios y, sobre todo, serlo en los resultados, crear confianza pues.

Eso nos llevó mucho tiempo, implicó crear reglas, crear nuevas instituciones, el Ife primero que se convertiría después, hace nueve años en el INE, y poco a poco construir también condiciones de equidad en la competencia.

Piensen ustedes otro dato, y acabo aquí yo con la historia, no sé cuántos hay aquí historiadores, a lo mejor aborrecen la historia y yo estoy aquí aguándoles la mañana.

Pero un último dato histórico, en las elecciones de 1994, las elecciones Presidenciales donde resultó electo Presidente Ernesto Zedillo, las últimas que ganó el PRI en esa larga época en la que ganaba y ganaba y ganaba elecciones, que también tuvo, implicó el primer ejercicio de fiscalización, de revisión por parte de la autoridad electoral de los gastos de los partidos, el PRI resultó que había gastado 80 por ciento de los recursos erogados en las campañas, 80 por ciento.

Y toda la oposición junta, el PAN, el PRD que todavía era muy nuevo y otro partidos, el 20 por ciento.

Es decir, la cancha estaba completamente dispareja: Elecciones poco creíbles, cancha dispareja fueron justamente los retos que tuvimos que superar. 

Con el paso del tiempo, a partir de una serie de medidas que poco a poco con las reformas electorales se fueron introduciendo, eso se corrigió, se niveló la cancha, todos los partidos tuvieron acceso a recursos, muy importantes. Hoy hay una discusión, por cierto, justificada respecto a la gran cantidad de dinero público que se le da hoy a los partidos, creo que hay que revisarlo, pero sin poner en riesgo lo que se ganó; es decir, que todos los partidos hoy tienen condiciones reales para poder competir efectivamente, en las elecciones.

Es decir, las elecciones ya no son juegos en los que hay uno que va a ganar, seguramente porque tiene las condiciones y otros que están impedidos para hacerlo.

Hoy la cancha ya se niveló, hoy los procesos son absolutamente ciertos, hoy, cuando en la noche de la Jornada Electoral el INE sale a dar los Resultados Preliminares, pero resultados oficiales, pues todo mundo dice “bueno, hay quien ganó, hay quien perdió”, ya no hay una duda en torno a los resultados de las elecciones.

Malos jugadores los ha habido, los ha habido y los seguirá habiendo. Así es la política, la política no es lo que quisiéramos que fuera, sino lo que es realmente.

Y jugadores que van a decir, que van a desconocer los resultados y a de decir “no, yo no perdí, me robaron”, los ha habido y los va a haber. 

Por cierto, si uno mira a los últimos 10 años, todos los partidos políticos, todos sin excepción en algún momento al haber perdido una elección, dijeron, no perdí, me robaron.

A mí me gusta mucho citar Eduardo Galeano, no sé cuántos les guste el fútbol. Eduardo Galeano es un ensayista uruguayo, falleció hace relativamente poco. Tiene un libro fantástico, Fútbol a sol y sombra, en donde le dedica un capítulo al árbitro y a mí me gusta citarlo porque nosotros, el INE somos justamente el área política.

“Dicen que el árbitro está condenado a quedar mal con todos, con quién gana, porque el que gana siempre va a decir que ganó a pesar del árbitro y, con quien pierde, porque siempre va a decir que perdió por culpa del árbitro”. 

Bueno, malos jugadores los ha habido, jugadores que al haber perdido una elección no aceptan haberla perdido y reclamos los ha habido; sin embargo, la conquista más importante que hemos logrado en estos 30 años, y paso, hablar del día de hoy ya, es justamente que las elecciones ya no son fuente de conflictos políticos.

Es decir, las elecciones ya no son como en el pasado, la garantía de que el día después iba a haber una bronca, iba a haber eventualmente hasta violencia.

A lo largo del siglo XX, después de las elecciones hubo muertos, hubo confrontaciones, hubo inestabilidad política. Hoy eso ya no pasa.

México tiene muchísimos problemas, muchísimos, y es riesgoso para la democracia no enfrentarlos.

La desigualdad que adolecen nuestra sociedad es ominosa, y saben una cosa, a mí me da mucho gusto de hoy, clases, muchos jóvenes de la edad de ustedes y ver que los jóvenes están indignados por esa desigualdad a pesar de su condición económica, la verdad es algo que satisface mucho. A lo mejor ustedes logran como generación hacer lo que durante un siglo las y los mexicanos no supimos resolver: hacer de este país un país más justo, en donde aquella vieja demanda que heredamos desde la Revolución mexicana y que todavía hoy es una promesa incumplida, la de la justicia social, efectivamente ocurra.

Pero tenemos problemas de edad, problemas de pobreza que sigue creciendo, de corrupción, de impunidad, la violencia, que es verdaderamente lacerante, pero hoy, a pesar de ese contexto, a pesar de esos problemas, las elecciones ya no son fuente de problemas.

¿Cómo lo logramos? Pues construyendo reglas claras, construyendo condiciones de equidad en la competencia y edificando instituciones fuertes y confiables.

El INE es el resultado último de esta evolución, esto no ocurrió de la noche a la mañana, a mí me gusta decir, escribí un libro incluso que se titula así “La democracia no se construyó en un día”. Es una obra lenta, gradual, paulatina que nos llevó décadas, pero al final del día trajo resultados.

Alguien puede decir, es que no es como en España que hubo una transición que permitió que en breve tiempo pasaran de un régimen dictatorial-autoritario, a un régimen democrático.

Es cierto, la nuestra fue lenta y gradual, pero fue profunda y los resultados están a la vista. 

Les hablaba del mapa político de hace 35 años, piensen en el mapa de hoy. 

Hoy ningún partido tiene garantizado el triunfo, hoy todos los partidos han ganado y perdido en las urnas.

Ha habido cuatro alternancias en las últimas cuatro elecciones Presidenciales. 

Es muy frecuente que en los congresos no haya una mayoría predefinida, es decir, las condiciones cambiaron radicalmente.

La alternancia hoy es altísima.

Déjenme decirles algunas cifras, sobre todo porque a mí no me gusta en tiempos de posverdad, hablar de otras cifras, mejor hablo de las cifras que son verificables, lo de las otras cifras se los dejo a alguien más.

Dicho lo anterior, en estos nueve años, desde que el INE surgió el INE ha tenido que organizar 331 procesos electorales, hablo de elecciones federales, locales, ordinarias, extraordinarias, consultas ciudadanas, etcétera, 331 proceso.

Durante 24 años el IFE, su antecesor, organizó solo 18 elecciones federales.

Hoy llevamos 331 procesos, y en todos ellos no ha habido un solo conflicto poselectoral, litigiosidad hay, eh, claro, impugnaciones, quejas y demás, pero todos esos litigios han procesado a través de los causes institucionales; es decir, los tribunales electorales. Y no ha habido una sola sentencia de un tribunal electoral que no se haya respetado, que no se haya acatado.

Con eso estamos hablando o el resultado de esto es que estos nueve años son el periodo más largo en toda nuestra historia de estabilidad política y de paz pública, es decir, la gente sabe que, a pesar de la intensidad de una campaña electoral, el día después de las elecciones va a poder seguir yendo a su trabajo, dedicarse a sus actividades, sabiendo que no va a haber violencia.

En este periodo, en México, luego de una elección, jamás ha habido un acto de violencia y eso es algo que hay que aquilatar, porque muchas de las inversiones, del andar de la economía y demás, depende justamente de que no haya violencia, de que las elecciones, a pesar de que está disputándose quién nos va a gobernar, quién nos va a representar, no sean el fruto o el origen de violencia.

Déjame hacer un paréntesis y contar alguna anécdota. 

Hace nueve años, ocho, teníamos que organizar las elecciones de 2015, fueron elecciones muy complicadas, hubo grupos de maestros que protestaban por la reforma educativa y muchos decidieron intentar boicotear las elecciones; secuestrar a personal del INE, quemar nuestros vehículos, destruir nuestras instalaciones, quemar boletas, etcétera, durante la organización del proceso electoral.

Al final logramos hacer la elección en paz y no se suspendió la instalación, la realización de las elecciones en ningún lado del país. En ese contexto, el Gobernador del Banco de México era Agustín Cartens, otro órgano autónomo igual que el INE, me buscó y me dijo “oye vamos a comer porque necesito hablar contigo”, comimos y me preguntaba “cómo van a hacer esto y dónde van a instalar las casillas, qué pasa si enfrentan tal problema, etcétera, etcétera”.

Al final de la comida le dije: “oye, Agustín, sabía que eras un economista muy reconocido, pero no sabía que te interesaran tanto las elecciones”, ¿saben qué me contestó?, “Lorenzo, las elecciones me valen gorro, me importa la economía, por eso te pregunto de las elecciones”.

Y es que tienes razón, si el domingo de las elecciones le va mal al INE, el día después el que va a recoger el batidillo va a ser El Banco de México, fugas de capitales, crisis económica, devaluación del peso, etcétera.

Lo que quiero transmitirles, es que no es un asunto menor que las elecciones traigan como consecuencia que el poder se pueda renovar de manera pacífica, porque de otra manera y lo hemos visto en muchos otros lados del mundo, cuando no se logra

encauzar la litigiosidad política por los cauces institucionales y democráticos, hay violencia.

Piensen en lo que pasó, a propósito de malos jugadores, en Estados Unidos en la elección presidencial de 2020, acuérdense el 6 de enero del 21 el raid al Capitolio, acuérdense lo que pasó hace unos meses en Brasil con la toma de una turba enardecida empujada por un Presidente que no supo aceptar su derrota e inventó que iba a haber un fraude, en la Plaza de los Tres Poderes, en Brasilia.

En México eso no pasa y no podemos permitir perder eso que hoy es una de las grandes conquistas en los últimos 20 años.

Voy a terminar señalando y halando del Plan B. Las elecciones hoy en México funcionan y funcionan bien, eso quiere decir que no es necesario cambiar las reglas del juego, aunque siempre, si se cumplen ciertas reglas, va a ser pertinente revisarlas, las mismas reglas, va a ser pertinente ajustarlos, mejorar los procesos, modernizar las instituciones, pero para que una reforma valga la pena se requieren, desde mi punto de vista, tres condiciones al menos.

Primero, que sea fruto del consenso, es cierto, una mayoría tiene el derecho en democracia a decidir, pero cuando hablamos de las reglas del juego es importantísimo que todos los jugadores acepten jugar con esas reglas, es decir, se identifiquen, avalen esas reglas.

Imagínense un juego de futbol o del deporte que quieran en donde uno de los equipos dice, no yo con esas reglas no juego y el otro equipo que tiene la capacidad para imponerlas las impone, ese juego va a acabar mal.

Segunda condición, que las reglas sirvan para mejorar lo que se tiene, no para echarlo a perder y tercera condición, pues que se haga con información, con datos, con diagnósticos ciertos, que se haga con la cabeza, no con el hígado, no con rencores.

Bueno, hoy estamos enfrentando un momento muy delicado porque este sistema que funciona bien, esa la institución que le ha dado paz pública, esa institución que ha permitido que todos los partidos ganen y pierdan elecciones, porque en México quien gana y quien pierde lo deciden las y los ciudadanos con su voto, ustedes y nadie más, y el INE sólo se encarga de que esos votos se puedan emitir en condiciones de libertad y que la competencia ocurra, de manera equilibrada, con cancha pareja, pues está en riesgo.

Está en riesgo por el llamado Plan B, el Plan B dinamita cinco pilares sobre los que se ha fundado ese sistema electoral del que he hablado. El primer pilar es la autonomía e independencia de las autoridades electorales.

El segundo pilar es que las elecciones las hace un Servicio Profesional de Carrera, los consejeros vamos y venimos, pero quienes son responsables de todas las tereas sustantivas del Instituto son funcionarios que entraron por concurso, que son evaluados permanentemente y que son capacitados todo el tiempo, ellos son los garantes de que las elecciones se realicen.

Créanme que no es fácil hacer elecciones en un país como éste, con presencia del crimen organizado, con conflictividad social, con intensidad en la competencia política y, sin embargo, el INE pone casillas en todo el país; hay lugares en el país en donde el INE es el único órgano del Estado mexicano que puede entrar porque está bajo control de la criminalidad organizada.

Hay lugares, incluso, en que las fuerzas de seguridad no acceden y el INE sí, ¿por qué?, tercera condición, porque tiene una estructura permanente en todo el país y eso nos permite brindar servicios como la Credencial para Votar con Fotografía que no solamente sirve para identificarse, sino que al INE le permite autenticar la identificación, probablemente hayan ido a bancos y hayan visto que les piden su credencial para hacer un trámite y que les pongan la huella, bueno, el INE, sin entregar sus datos, le dice sí, sí ésa es la persona que tenemos registrada.

Bueno, las huellas las estamos utilizando, chicas y chicos, hasta para otros fines públicos, dolorosos, pero importantísimos, como, por ejemplo, darle identidad a muchos de los cadáveres de personas desaparecidas que se encuentran en las fosas, es decir, el INE brinda servicios que van mucho más allá de las elecciones y eso es gracias a que tiene una estructura permanente que permite tener un contacto con la ciudadanía y generar confianza en los trabajos del propio Instituto.

Cuarto eje, el Padrón Electoral que ya mencionaba, que es la lista de datos personales más grande del país con datos biométricos, más actualizada y más depurada de las que hay en el mundo.

Y el quinto eje, al que ya mencionaba, condiciones de la competencia. Bueno, ¿qué hace el Plan B? a pesar de que estos ejes, de que estos pilares, de que estos principios están establecidos en la Constitución y garantizados por ésta y el Plan B no es una reforma constitucional, se quiso hacer una reforma constitucional, pero las marchas del 13 de noviembre pasado, a las que probablemente muchos de ustedes acudieron, lograron forzar a que la oposición no aceptara esos cambios constitucionales que eran claramente dañinos porque erosionaban estos cinco principios.

Ahí vino el Plan B que es una reforma legal, no constitucional, sin embargo, el Plan B de todos modos va en contra de estos cinco principios.

Pongo sólo dos ejemplos, por cuestiones de tiempo, aunque la cantidad de inconstitucionalidades es altísima, grandísima; primer ejemplo, les mencionaba el Servicio Profesional Electoral, hoy está integrado por dos mil 571 funcionarios, todos ellos entraron por concurso, todos ellos son evaluados, ellos son los responsables de que haya elecciones en el país y de que se brinden servicios como el de la credencial para votar.

¿Saben cuántas plazas del Servicio desaparecen el Plan B?, más de dos mil 100, casi el 85 por ciento de esas plazas van a desaparecer, no estamos hablando de los consejeros que vamos y venimos, estamos hablando de los que son los responsables y quienes permiten ese milagro que ocurre de vez en vez, que es que las elecciones se llevan a cabo en todo el país.

Segundo dato, como ustedes saben, se puede votar desde el extranjero, para vota desde el extranjero el INE le permite a las y los ciudadanos mexicanos que viven fuera del país obtener su credencial para votar a través de los consulados de México y tener la credencial es, como también para ustedes aquí en el país, la condición para poder ejercer el voto.

¿Qué dice el Plan B? Que ahora la lista de los mexicanos que pueden votar desde el extranjero la va a validar la Secretaría de Relaciones Exteriores, es decir una dependencia del gobierno, ya no el INE y peor todavía, para poder inscribirse en esa lista, las y los mexicanos que viven fuera de México basta que tengan un pasaporte o su matrícula consular, no la credencial para votar, es decir, documentos que entrega la Secretaría de Relaciones Exteriores, cuyo control no tiene el INE, con lo que el día mañana, hoy, hay un millón 300 mil ciudadanos que tienen su credencial y que viven fuera de México, pero el día de mañana podrían ser 10 millones o los que diga el gobierno, ¿por qué?, porque se le quita al INE la capacidad de definir quiénes van a poder votar desde fuera de México.

O sea, el Plan B, me quedo aquí con estos dos ejemplos, es gravísimo, porque implicaría graves retrocesos. El INE ya lo ha dicho, si el Plan B prospera, el día de mañana no está garantizado que se puedan instalar todas las casillas, porque nos van a cortar los brazos que son los que permiten que ello ocurra, los órganos desconcentrados administrados por esos funcionarios de carrera.

Segundo, nadie garantiza que las casillas se vayan a instalar donde se deben instalarse.

Tercer, nadie podrá garantizar que esas casillas estén integradas por los ciudadanos que fueron sorteados y capacitados, a lo mejor hasta a alguno de ustedes les tocó ser funcionario de casilla, si no –déjenme darles un consejo- acéptenlo.

¿Saben?, después de dejar la Presidencia, esto es una infidencia, mi sueño es volverme Presidente de Mesa Directiva de Casilla, no, no, no hombre, no le voy a hacer el juego a quien desde la tribuna presidencial me está, por cierto, qué curioso, ¿verdad?, quien me candidateó a la Presidencia de la República fue el Presidente mismo.

Nada más que, perdón, no por tres razones y perdón el paréntesis: porque no quiero, segundo, porque no debo, porque imagínense si ahorita el Presidente del INE saliendo acepta alguna candidatura, pues va a ser la profecía auto cumplida, ya ven les dije, ese señor está sesgado y trabaja para la oposición, no es cierto.

Y, tercero no puedo porque me lo impide la Constitución, así que ni discutamos, pero sí podré ser Presidente de casilla y ojalá algún día me toque, si a alguno de ustedes les toca ser Presidente de casilla, háganlo, es una friega, pero es una experiencia invaluable, es la mejor escuela de democracia.

Termino ya, me estoy abusando del tiempo. 

El Plan B es delicado, por eso el INE fue a la Corte, por eso la Corte hoy nos dio una suspensión, todavía hay que resolver el fondo.

Yo confío mucho en que por lo mal hecho que fue el proceso para hacer esta reforma, dicen que se necesita 90 por ciento de lealtad y 10 por ciento de capacidad, pues creo que quienes hicieron la reforma tienen 99.99 por ciento lealtad y 0.01 por ciento de capacidad, porque está hecha, mal.

Yo creo realmente que la Constitución le va a dar la razón, como hasta ahora ha venido, la Corte, perdón, le va a dar la razón, como hasta ahora ha venido ocurriendo, al INE, pero habrá que esperar.

Lo que sí es cierto y con esto termino, chicas y chicos, es que hay que asumir lo siguiente. La democracia, les decía, no se construyó en un día, no fue obra de una sola persona, de un solo partido, de una sola fuerza política, es una construcción colectiva de muchas y muchos ciudadanos, de distintas posturas políticas que decidieron que el voto es la única manera, emitido libremente, la única manera para acceder al poder en una democracia y eso hoy ocurre.

De ese mismo modo, chicas y chicos, recuerden que la democracia, como se construyó colectivamente, también se defiende colectivamente.

Termino citando un autor, John Keane, un politólogo australiano brillante, tiene un libro que se llama Vida y muerte de la democracia en él analiza cómo a lo largo de la historia han nacido democracias, pero también han muerto y cuando mueren las democracias, ¿saben qué dice Keane?, que hay dos responsables: uno el que la ataca directamente, el que desmantela sus instituciones, el que se propone destruirla y ése es un responsable directo, pero también hay otros responsables indirectos, los que dejan pasar las cosas, los que por indolencia, por miedo, dejan al otro, al que destruye la democracia, cumplir su cometido, esos también son responsables.

Chicas y chicos, no es un asunto de ideologías, es un asunto de defender el derecho que tenemos cada uno de nosotros y que nos costó muchísimo, de votar por quien queramos, sin presiones y que nuestro voto y no la decisión de quien gobierna, sea la que defina nuestro destino político, quién nos va a representar y quién nos va a gobernar.

Chicas y chicos, la democracia está en sus manos, defendámosla todos.

Muchísimas gracias.

-o0o-