Discurso de Lorenzo Córdova previo a su Conferencia Magistral “La lección de la elección 2018”

Escrito por: INE
Tema: Consejero Presidente

Muchas gracias, muy buenos días a todas y a todos.

Señor Gobernador Quirino Ordaz Coppel, un honor, de veras que haya abierto un espacio en su agenda para estar esta mañana aquí.

Señor Presidente Municipal de Culiacán, licenciado Jesús Estrada Ferreiro, gracias por sus palabras y gracias por su presencia.

Señor presidente de la Mesa Directiva, Diputado Marco César Almaral, gracias de verdad por la gentileza de abrir este espacio en el Congreso para poder tener este intercambio y hacer una serie de reflexiones respecto de la elección más grande de nuestra historia.

Señora presidenta de la Junta de Coordinación Política del Congreso, Diputada Graciela Domínguez Nava, gracias, y, sobre todo, por la inesperada cita de Arnaldo Córdova que, digamos, en los tiempos que corren creo que es importante volver a leerlo, está mal que haga propaganda a propósito del apellido, pero creo que son los tiempos en los que las reflexiones sobre los grandes problemas nacionales implican una visión, una perspectiva histórica.

Cito de memoria a Arnaldo Córdova: “La historia es maestra de la política y acordarnos de dónde venimos y cómo llegamos a donde hoy estamos, es la mejor manera de poder reflexionar hacia donde nos encaminamos”.

Por cierto, anticipo será un poco la lógica de la intervención que compartiré con ustedes en unos minutos.

Finalmente, señaló, señora presidenta del Instituto Estatal Electoral, mi estimada, querida compañera de viaje en la organización de las elecciones más grandes de la historia, Karla Gabriela Peraza, muchas gracias por la gentileza de la invitación y ser puente, para que esta sinergia institucional me haya permitido estar con ustedes esta mañana.

Las elecciones de 2018 han sido las elecciones más grandes de la historia, esto lo van a escuchar cada vez que un funcionario electoral hable de la elección que se va a realizar, ya se los anticipo, eso nos van a escuchar decir en 2021 y después en 2024 quien tenga que organizar la elección.

Finalmente, la pirámide poblacional sigue teniendo un Padrón Electoral creciente día a día, así que siempre tendremos la elección más grande de la historia en su momento.

Pero bueno, las de 2018 tuvieron una serie de complejidades adicionales y reflexionar sobre las mismas me parece que es particularmente importante, como decía, para poder entender y comprender hacia dónde nos queremos encaminar.

Es cierto, hoy podemos decir que las elecciones de 2018 son una prueba superada, las elecciones de 2018, como compartiré con ustedes más adelante, son un punto de referencia no solamente en términos de un hito histórico a nivel nacional, sino también, porque además completan, digámoslo así, lo que algunos teóricos, sobre todo españoles, consideraban era indispensable en términos de completar una transición, ya no solamente jurídica e institucional, sino la transición en términos políticos.

Con la Constitución de 1978, luego de los Pactos de la Monclova se concretó una transición a la transición a la democracia en España, y sin embargo, muchos decían que no fue sino hasta 1982 cuando el PSOE gana las elecciones, el momento en el que la transición realmente se concreta, porque para entonces todas las fuerzas políticas, entonces eran dos nada más, las fuerzas políticas del espectro político, ideológico y social de España habían llegado al poder por la vía de las urnas, es decir, por la vía democrática, por la vía institucional.

Bueno, las elecciones de 2018 en este sentido no creo que, y aunque respeto mucho, pero no creo que sean las elecciones que nos permitieron llegar a la democracia, pero sí en muchos sentidos las elecciones de 2018 concretan en el caso mexicano ese proceso de transición a la democracia porque por la vía democrática los grandes polos del espectro político han llegado al poder, y eso es algo muy positivo, porque, déjenme decirlo así, permite que las y los ciudadanos asimilen que por la ruta institucional, por la ruta electoral pueden concretárselos cambios políticos.

Esta elección, en muchos sentidos, nos permite concretar lo que Karl Popper decía hace ya, en los años 60, hace ya mucho tiempo, a propósito de la virtud de la democracia o de la esencia de la democracia como el único régimen político que ha sido inventado que permite el cambio de quienes nos gobiernan sin derramamiento de sangre, es decir, por la vía pacífica y por la vía institucional.

Creo que las elecciones 2018 nos permiten en ese sentido asumir o consolidar la ruta electoral como la ruta democrática, por supuesto la democracia no se agota en las elecciones, pero también es cierto, como lo decía Ortega y Gasset, que el pequeño detalle que define a una democracia y las distingue del resto de las formas de gobierno, es ese mísero expediente técnico que son las elecciones.

Déjenme decirlo en otras palabras, haciendo de nuevo una mirada histórica en retrospectiva: sin elecciones no hay democracia.

No existe ninguna democracia que sea digna de tal nombre que a menos en la época moderna no haya recurrido y no pase por el expediente electoral.

Y es cierto, la democracia no se acaba en las elecciones, la participación democrática de las y los ciudadanos no se puede agotar solamente a la emisión del voto el día del sufragio.

Pero las elecciones son la condición sine qua non para que una democracia exista. Y que las elecciones en donde se respete el voto libre y secreto, en donde la autonomía política de las y los ciudadanos pueda expresarse sin cortapisas y con las garantías necesarias en términos de información, en términos de expresión libre de esa autonomía, son la condición sin la cual las democracias no existen.

Discutamos, para eso es la democracia, que otros espacios de participación ciudadana tienen que existir, que mecanismos complementarios al sistema representativo pueden introducirse, pero la democracia moderna por definición es representativa o no es democracia.

Un segundo dato que quisiera dejar en este mensaje inaugural. Y no fue una cuestión intencional un dejo de provocación, al contrario, es una convicción profunda la que me permite señalar ante ustedes que el primero de julio pasado es una fecha histórica en múltiples sentidos, entre otros porque como decía permitió que por la vía electoral en los últimos 20 años todas las fuerzas, todos los conglomerados políticos e ideológicos, el espectro político nacional hayan podido llegar por la vía electoral a las urnas.

Pero el primero de julio no nos volvimos democráticos, el 1º de julio no desembarcamos en la playa de la democracia, el primero de julio se reiteró que en México existían las condiciones para que el voto se respetara y decidiera libremente las y los ciudadanos a través del mismo, quien nos va a gobernar en los distintos planos de los múltiples, de los incontables cargos, nunca antes habíamos tenido más de 18 mil cargos en disputa por la vía electoral, quien nos iba a gobernar, quien iba a decidir por nosotros.

No entender eso es simple y sencillamente no entender que 2018, con su relevancia histórica que nadie escatima, menos yo en primera instancia, tuve el privilegio de, se anticiparon algunos con mucha responsabilidad, pero tuve el privilegio de salir a dar los resultados de la elección presidencial, al menos los resultados oficiales, aunque fueran preliminares, esa noche.

Así que no voy a ser el que se va a escamotear digámoslo así, el momento histórico que tuve el privilegio como presidente del Instituto Nacional Electoral de vivir, junto con millones y millones de mexicanas y mexicanos que fuimos a las urnas.

Pero lo que pasó el primero de julio es el resultado de un proceso histórico, de nuevo ver la historia para entender dónde estamos y poder definir hacia dónde nos encaminamos.

Graciela gracias que evocaste a mi padre que también fue mi maestro y maestro de muchos aquí, así que no es mi culpa que esté regresando sobre el punto que me parece particularmente pertinente.

Para poder entender lo que pasó el primero de julio hay que entender lo que había venido pasando en los tiempos previos y déjenme adelantar un dato, aunque no quiero boicotear o como dicen ahora los chavos; spoilear mi presentación, pero dado que tengo aquí la honrosa presencia, para mí, del señor gobernador, no quiero dejar de decir esto porque él es parte, entre otras cosas, en su elección de esto a lo que voy a hacer referencia.

En los últimos cuatro años, desde 2015 hasta 2018; es decir, 2015, 2016, 2017 y 2018, hemos vivido el periodo de más alternancia por la vía electoral, por la vía de las urnas, de nuestra historia.

Nunca antes había habido tantos cambios de gobernadores en las elecciones de los ejecutivos locales como en este periodo. De 33 elecciones que el Instituto Nacional Electoral y los Organismos Públicos Locales hemos organizado a la luz del modelo derivado de la Reforma 2014, en 33 elecciones, en 22 ha habido alternancias. Es decir, estamos hablando de un 62%; nunca había ocurrido esto.

Y lo mismo ocurre en el plano de las diputaciones locales, de las diputaciones federales, de las senadurías, y de las presidencias municipales.

Y eso habla de que existen las condiciones para que las y los ciudadanos se empoderen y sean ellos, y nadie más, como debe ocurrir en democracia, quienes deciden quienes los van a gobernar, quienes van a tomar sus decisiones, quienes los van a representar políticamente.

Hay mucho por mejorar, sin lugar a duda. Hay quien dice que la Reforma Electoral es una reforma interminable. Los alemanes lo plantean; la vida política es tan dinámica que siempre representa desafíos a las normas y a las instituciones electorales y por eso siempre hay que estar en la mejor disposición de revisar el marco normativo para ponerlo al día con los múltiples desafíos que hoy enfrenta la democracia.

¿Quieren que mencione uno? Lo haré más adelante, pero solamente ahora lo enuncio; el tema de la desinformación y no porque la desinformación sea nueva; la desinformación y las mentiras, las noticias falsas, no me hagan decir fake news porque esa es una invención del presidente norteamericano, en fin, y aunque todo mundo quiera una buena relación, en todo caso, prefiero decir noticias falsas.

Las noticias falsas son tan viejas como la democracia, ya Aristóteles, criticando en su momento la democracia directa en la Atenas clásica, señalaba como uno de los principales riesgos de la democracia, la irrupción de los demagogos, que, falseando la verdad, falseando las cosas, edulcorando a las y los ciudadanos a través del discurso, podían manipular y distorsionar la voluntad de las y los ciudadanos.

El problema es que, en la época de la Atenas clásica, por supuesto y perdón la verdad; no había redes sociales.

Hoy las redes sociales le representan un nuevo desafío a la democracia y por eso los sistemas electorales tienen que tener la disposición y la capacidad de irse adaptando y por eso es pertinente revisar las reglas.

Es más, y lo digo desde ahora, creo que es pertinente que se revisen las reglas electorales para volver nuestro sistema electoral mucho más barato de lo que hoy es, pero hay que hacerlo bien porque si lo hacemos mal, podemos perder la que hoy es la principal virtud que nos ha permitido que la democracia se instale y que sean las y los ciudadanos quienes decidan en nuestro país, quienes nos gobiernan, quienes nos representan, que es la certeza y la confianza en los procesos electorales.

Ganar certeza, ganar credibilidad es lo más complicado que puede enfrentar una institución y es lo más difícil en el contexto de las elecciones. Es algo trabajoso, lento, paulatino, en donde los avances se consiguen micra a micra, se miden micra a micra.  El proceso contrario y de pérdida de confianza, el de erosión de la credibilidad ocurre de golpe, y los retrocesos se miden en kilómetros.

De nuevo la historia y con esto termino, la historia reciente de nuestros sistemas electorales, la historia reciente de nuestras instituciones electorales, son el mejor ejemplo de lo que estoy señalando.

En el año 2000 el Instituto Federal Electoral consolidó un proceso de construcción de confianza en torno a la institucionalidad electoral muy importante. En 2006 se perdió de golpe.

La elección de 2018 es un punto muy positivo en este sentido. Dicen las encuestas de opinión que alrededor del 73 por ciento de las y los mexicanos consideran que los órganos electorales, el Instituto Nacional Electoral hizo un buen o muy buen trabajo, pero si nos dormimos en nuestros laureles, si hacemos mal las cosas, esto va a ser efímero y a todos nos toca construir y defender la democracia.

Termino, los riesgos de los sistemas electorales, los riesgos de las democracias son muchos y graves, no podemos permitirnos pensar que el haber arribado a la democracia es un proceso irreversible.

A lo largo de la historia hay muchos ejemplos de democracias que tuvieron un grave proceso de regresión, que degeneraron en autocracias o democracias que pretendieron seguirse llamando tales, cuando en los hechos no eran otra cosa sino democracias de la apariencia.

Democracias de cascarón, pero que no eran tal en el fondo. Defender la democracia es una tarea de todas y todos. Sí de las autoridades electorales que tenemos una responsabilidad mayúscula. Sí de los gobiernos, sí de los partidos políticos, sí de los medios de comunicación, pero también de las y los ciudadanos.

Para mí es un verdadero honor estar de nueva cuenta en esta sala y digo de nueva cuenta, porque tuve el privilegio hace unos 15 años de poder impartir cátedra en una maestría de estudios parlamentarios, aquí en el Honorable Congreso del estado de Sinaloa.

Para mí es un verdadero privilegio estar en esta aula, para no hacer otra cosa, sino hacerles una invitación que reiteraré después en mi conferencia, en mi charla, no quiero ser presuntuoso. Defendamos todos lo que hemos conquistado, porque todos y cada uno de nosotros somos la última trinchera para defender la democracia.

Muchísimas Gracias

Versión estenográfica del mensaje inaugural del Consejero Presidente del INE, Lorenzo Córdova, previo a su Conferencia Magistral “La lección de la elección 2018”, que impartió en el salón Constituyentes de 1917 del H. Congreso del estado de Sinaloa

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