La falta de recursos limita el desarrollo de la IA en América Latina, revela estudio
Según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2026 los gobiernos latinoamericanos reconocen cada vez más la importancia de la Inteligencia Artificial (IA). Elaboran estrategias, crean instituciones y anuncian proyectos para impulsar su desarrollo. Sin embargo, cuando llega el momento de poner esos planes en marcha, aparece un obstáculo importante: la falta de recursos presupuestarios para concretarlos.
De 20 países de América Latina y el Caribe, que fueron analizados en el estudio, 17 cuentan con una estrategia nacional de IA vigente o en elaboración. Pero sólo dos, Brasil y Colombia, contemplan expresamente fondos para ejecutarla.
Este es uno de los principales hallazgos de la cuarta edición del ILIA, presentada el 20 de octubre de 2026 en la ciudad de Santiago por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial de Chile (CENIA).
El estudio analiza las capacidades de 20 países para desarrollar, utilizar y gobernar esta tecnología:
- América del Sur: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.
- México y Centroamérica: México, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá.
- El Caribe: Cuba, Jamaica, República Dominicana y Trinidad y Tobago.
En las dos entregas anteriores sobre dicho reporte, abordamos en Certeza las diferencias en infraestructura e investigación, los avances en educación, así como las dificultades de las empresas para incorporar la IA a sus negocios.
En esta ocasión, ponemos la mirada en la capacidad de los países, estudiados en la muestra, para tomar decisiones sobre el desarrollo de esta tecnología y establecer condiciones para utilizarla de manera responsable.
Del papel a la práctica
El documento señala que 15 países, de los 20 que fueron estudiados, cuentan con una institución formalmente encargada de dirigir sus políticas relacionadas con Inteligencia Artificial.
También destaca que México, Ecuador y El Salvador pasaron, en el lapso de un año, de no contar con una estrategia nacional (ni tenerla en elaboración) a disponer de una vigente.
Son avances importantes, pero no bastan.
Una institución necesita personal especializado, recursos y capacidad para coordinar las acciones del plan. Una estrategia, por su parte, requiere metas que puedan cumplirse y resultados que puedan ser evaluados.
Uno de los 10 hallazgos destacados en el sitio oficial del índice, se resume en una frase breve pero elocuente: “Mucha estrategia, poco presupuesto”.
El desafío va más allá de promover el uso de herramientas de IA. Implica también decidir cómo se emplean, quién responde por sus resultados y qué medidas deben adoptarse para prevenir riesgos para la ciudadanía.
El informe reúne estos asuntos bajo el concepto de gobernanza, que comprende:
- Estrategias nacionales: planes y objetivos que establece cada país para desarrollar la IA.
- Instituciones responsables: organismos encargados de conducir y coordinar esas políticas.
- Regulación: normas y medidas que orientan el uso de esta tecnología.
- Participación internacional: colaboración en acuerdos e iniciativas globales más allá de lasq fronteras sobre Inteligencia Artificial.
Una tecnología que exige decisiones públicas
Durante la presentación del informe, José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la CEPAL, advirtió sobre los riesgos de que América Latina y el Caribe se limiten a adoptar tecnologías de Inteligencia Artificial desarrolladas en otras regiones, sin fortalecer sus propias capacidades: “Una incorporación pasiva no sólo puede profundizar dependencias, sino incluso ampliar las brechas y desigualdades existentes en la región”.
El señalamiento está relacionado con otro de los asuntos examinados por el ILIA 2026: la soberanía tecnológica.
El concepto no supone que cada país deba desarrollar por sí mismo todas las herramientas que utiliza, sino que conserve la capacidad de decidir cómo aprovecharlas, establecer alianzas y contar con alternativas frente a proveedores extranjeros.
Para México, los resultados del índice permiten situar los avances nacionales en un contexto regional y observar los desafíos pendientes en materia de recursos, coordinación institucional y desarrollo de capacidades propias.
El informe plantea así una recomendación esencial para América Latina y el Caribe: convertir sus estrategias de Inteligencia Artificial en políticas capaces de producir resultados, sin perder capacidad de decisión sobre una tecnología que adquiere cada vez mayor importancia económica y social en el planeta.