La elección del año que entra es muy relevante para nuestra democracia. Primero, porque a nivel federal se renovará la Cámara de Diputadas y Diputados y esto seguramente reconfigurará el mapa político en el último trienio para llegar a la elección presidencial de 2030.
Además, habrá varios procesos electorales locales; en 17 entidades federativas se renovará la gubernatura; en 31 estados se renovarán los congresos locales, y en 30 entidades habrá elecciones para los distintos cargos de los ayuntamientos y alcaldías (para el caso de la Ciudad de México).
Esto significa que el mapa político electoral local también tendrá una nueva reconfiguración si así lo determina la ciudadanía con su voto. Estos ejercicios son propios de un sistema democrático, sin embargo, existen algunos riesgos latentes de los cuales enuncio algunos.
Es vital que la ciudadanía acuda de manera copiosa a las urnas, ello fortalece a las instituciones, al sistema político y a la democracia. No obstante, los antecedentes de elecciones intermedias a nivel federal nos dan registros nada alentadores. De 1991 a 2024 se han efectuado 6 elecciones de este tipo en la que en 1991 se presentó la mayor participación ciudadana: 66%. No obstante, en 2003 solo asistió a las urnas el 41.3%, es decir, el 58.7% de las personas electoras no asistieron a las urnas.
A nivel local seguramente las 17 entidades en donde se renovará el poder ejecutivo local se registrará una mayor participación ciudadana.
La presencia de la ciudadanía en las urnas es de gran importancia, da credibilidad a estos relevantes ejercicios democráticos en los que se define al poder público por los próximos años, a las autoridades electas y, por supuesto, da credibilidad al ejercicio del poder. Caso contrario, una baja participación puede significar varias cosas: apatía, descontento con las fuerzas políticas, falta de credibilidad, entre otras, por lo que uno de los retos en esta elección será incrementar la participación ciudadana y ésta no es solo una tarea del INE.
Un factor importante es la creciente polarización que se presenta ante la sociedad como una división que no permite garantizar el diálogo ni llegar a acuerdos o consensos que nos permitan un punto intermedio; nuestra democracia se funda en la diversidad, en la pluralidad, en el reconocimiento de todas las expresiones con respeto y diálogo permanente.
La desinformación, se ha convertido en un punto clave en nuestra sociedad, una noticia, por ejemplo, se convierte en ocasiones en una tendencia de una manera casi inmediata solo que en múltiples casos con información falsa o parcialmente verdadera, y con la exponenciación que han adquirido las redes sociales y plataformas digitales, esto se traduce en que la ciudadanía tenga información que no le permita contar con elementos suficientes para un voto informado.
Por otra parte, el factor que tal vez preocupa más son las señales de presencia del crimen organizado en elecciones. Basta con observar diversas sentencias del órgano jurisdiccional electoral federal para darnos cuenta de que en algunas regiones del país personas armadas amedrentan a la población para no votar; grupos que presionan a votar por alguna persona candidata, robo de urnas y quema de papelería electoral por parte de grupos de encapuchados que impregnan temor entre la población. A esto hay que sumarle, entre otros tantos ejemplos, la persistente duda de dinero ilícito inyectado a algunas campañas políticas que sin la información que deben presentar las autoridades en materia financiera y de seguridad, que desafortunadamente no llega de manera oportuna o completa, resulta muy complejo detectar.
La labor que tendrán que hacer las autoridades electorales y los partidos políticos debe ser mayúscula para evitar que el crimen organizado se incruste en el poder público.
Estas son solo algunos aspectos que marcan desde hoy los riesgos probables para las elecciones de 2027.
Sin embargo, el INE hará todo lo que está a su alcance para que estos factores de riesgo no impidan el desarrollo de un ejercicio democrático que esté a la altura que nuestra sociedad necesita.
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