¡Conoce el ecosistema de la desinformación! 

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Educación digital

¡Conoce el ecosistema de la desinformación! 

Imagina un bosque donde conviven animales, árboles, ríos e insectos. Así es la desinformación: un ecosistema donde coexisten diversos elementos que interactúan entre sí, cada uno con formas, funciones y riesgos diferentes. 

Cuando hablamos de este fenómeno, no solo nos referimos a noticias falsas o fake news; también abarcamos publicaciones en redes sociales, narrativas, discursos, conversaciones en chats de mensajería y redes desinformantes.  

Si bien la tecnología y las redes sociales han acelerado su alcance, sus efectos trascienden el mundo digital y tienen el potencial de dañar seriamente la democracia. 

Para entender este ecosistema, es fundamental identificar los tipos, motivaciones y formas en que se distribuye la información engañosa y mal intencionada. 

¿Qué tipos de desinformación existen?  

La organización First Draft, dedicada a la investigación de los trastornos de la información, ha identificado siete tipos de contenidos engañosos  que puede circular:  

1) Sátira o parodia: El humor satírico, si no se identifica claramente como tal, puede ser compartido como si fuera un hecho real, causando confusión y convirtiéndose en desinformación. Aunque no tiene la intención de engañar, puede hacerlo.  

2) Contenido engañoso: Se trata del uso engañoso de la información para incriminar a alguien o algo. Por ejemplo, cuando se presentan datos estadísticos reales, pero recortados o fuera de contexto, para respaldar una narrativa falsa o sesgada. 

3) Contenido impostor: Es el tipo de información que suplanta fuentes genuinas. Como cuando alguien toma el logo o colores de una institución para cometer un fraude usando una identidad que no le pertenece. 

4) Contenido fabricado: Contenido nuevo que es predominantemente falso, diseñado especialmente para engañar y perjudicar. Por ejemplo, una imagen creada con Inteligencia Artificial que muestra un hecho que nunca ocurrió.  

5) Conexión falsa: Cuando los titulares, imágenes o leyendas no confirman el contenido. A veces encontramos este tipo de información errónea en sitios que buscan que las audiencias interactúen para tener un beneficio económico.  

6) Contexto falso: Cuando el contenido genuino se difunde con información de contexto falso. Es decir, se utiliza un hecho real, pero se le da un significado equivocado. Como la fotografía de un animal en su hábitat natural, pero se comparte asegurando que está en un zoológico.  

7) Contenido manipulado: Cuando información o imágenes genuinas se manipulan para engañar. Este tipo de desinformación es muy común en fotografías o videos que son editados para cambiar su sentido.  

Al igual que en un ecosistema terrestre, la desinformación puede interactuar entre sí y evolucionar según el entorno. Por eso, antes de compartir, creer o validar cualquier información que encuentres en internet, verifica su veracidad. Tener certeza siempre te ayudará a tomar decisiones de manera informada.  

Si quieres saber cuáles son los principales formatos de distribución de la desinformación da clic acá.  

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