Consulta el artículo de la Consejera Carla Humphrey publicado en La Silla Rota

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La Inteligencia Artificial (IA) ha venido a revolucionar diversos aspectos de nuestra vida y se ha ido incorporando al quehacer institucional como una herramienta básica para la automatización y procesamiento de grandes volúmenes de información y datos, identificar patrones, predicciones lógicas, entre otras, que permiten tomar diversas decisiones.

La IA se nutre de diversa información, la procesa y lleva a cabo una especie de aprendizaje automático que se traduce en la emisión de parámetros que pueden apoyar la conducción de políticas públicas, la mejor determinación de proyectos sociales, la generación preliminar de leyes que vayan acorde a las demandas de la población, entre otras.

El uso adecuado de la IA puede ser una herramienta fundamental incluso para el desarrollo y crecimiento de una nación, de sus instituciones y de sus propios habitantes.

El mal uso de la IA puede derivar en desinformación de diversas magnitudes, delitos cibernéticos como el robo de identidad (imagen y voz), manipulación social, sesgos informativos, entre otras que pueden repercutir en la estabilidad social y hasta de gobierno.

Por ello, dado el crecimiento exponencial de la IA han existido diversos pronunciamientos de múltiples actores nacionales e internacionales manifestando la preocupación de sus alcances o el mal uso que se le pueda dar por lo que consideran importante su regulación.

En este contexto, encontramos en la Gobernanza de la IA una herramienta que permite establecer regulaciones para que su desarrollo y aplicación sea responsable, ético, con rubros de transparencia y observando estrictamente los derechos humanos.

Sin embargo, para lograr una regulación de la IA se presentan múltiples retos, entre los que destaco que ninguna regulación debe vulnerar derechos fundamentales, no puede ser objeto de censura o limitación de libertades, así como debe contar con el consenso más amplio posible que le de credibilidad y legitimidad a cualquier regulación.

La Unión Europea, por ejemplo, ha propuesto regulaciones dirigidas en el sentido de proteger derechos humanos y fortalecer la confianza de la ciudadanía en el uso profesional de las tecnologías.

Es así como, la Gobernanza de la IA considera una regulación que esté inmersa no solo en los derechos de las personas, también en su observancia normativa para instituciones de un estado democrático.

En México, diversas instituciones ya usan la IA para mejorar, por ejemplo, la interacción y atención de usuarios, la prevención de diversos fraudes, comportamientos inusuales de clientes, clasificación de datos, gestión documental, mejora de seguridad, diagnósticos, mitigación de riesgos, entre varios más.

Para el caso de la materia electoral y en el marco de la iniciativa de Reforma Electoral hice diversos planteamientos para el uso profesional de la Inteligencia Artificial, siempre y cuando el Legislador le diera la facultad de su uso al Instituto Nacional Electoral (INE).

Así, la autoridad electoral nacional administrativa podría utilizar la IA, por ejemplo, para robustecer el proceso de fiscalización electoral que lleva a cabo para los diversos ejercicios electivos tanto federales como locales tales como el procesamiento de altos volúmenes de información que le permitan el detectar uso de recursos ilícitos, incongruencias en la información presentada, contradicciones entre informes y estados de cuenta, entre otros aspectos. Para ello, debe exigirse siempre supervisión humana, así como el acompañamiento obligado y oportuno de diversas instituciones como la UIF, la CNV, la FGR, SHCP, por mencionar algunas.

Los monitoreos de propaganda en redes sociales y plataformas digitales se llevarían a cabo con mayor rapidez con el uso de nuevas tecnologías lo que daría oportunidad a realizar revisiones más profundas y rápidas de los recursos utilizados por partidos y candidaturas, así como para combatir la violencia política contra las mujeres en razón de género en el ámbito digital.

Otros usos importantes se relacionan con datos regístrales, evitar duplicidades, acortar plazos de diversos procesos y transparentar cada una de las etapas de trabajo.

Como podemos observar la IA, bien dirigida y regulada puede lograr mejoras en el quehacer institucional que de gobernanza al crecimiento transparente de una nación.

Consulta el artículo en La Silla Rota.

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