Consulta el artículo de la Consejera Dania Ravel, publicado en El Heraldo de México

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Desde la reforma constitucional de 2014, el Instituto Nacional Electoral (INE) asumió la responsabilidad de designar a quienes integran los Organismos Públicos Locales Electorales (OPL). Así, en poco más de una década, se han emitido 206 convocatorias y designado 526 cargos, fortaleciendo la pluralidad, la transparencia y la profesionalización de los OPL.

Sin embargo, el último proceso de designación nos dejó un saldo que merece reflexión: 16 vacantes se declararon desiertas en 12 OPL (incluyendo la Presidencia de 3 OPL), cifra inédita que casi equivale a las 17 vacantes declaradas desiertas registradas de 2014 a 2024.

Cada vacante desierta tiene consecuencias institucionales: los OPL deben continuar desempeñando exactamente las mismas labores con menos integrantes, generando sobrecarga de trabajo y posibles errores en la toma de decisiones, sobre todo si consideramos que deben empezarse a realizar trabajos preparatorios de las elecciones de 2027 a partir del próximo año.

Dejar incompleta la integración del máximo órgano de dirección de los OPL debe ser una excepción ante la falta de perfiles que reúnan las cualidades idóneas para desempeñar los cargos por los que concursan, pero nunca debe ser una salida ante la imposibilidad de generar consensos entre las personas integrantes del Consejo General del INE.

Quizás la mayor virtud del proceso de designación de consejerías electorales de los OPL que ha desarrollado el INE es establecer filtros objetivos como la aplicación de un examen y un ensayo, lo que garantiza que las personas que finalmente sean designadas cuenten con los conocimientos técnicos básicos en materia electoral.

En la última etapa del proceso de designación, las consejerías electorales del INE entrevistamos y elegimos a las personas que serán designadas, sólo de entre quienes han demostrado esa base mínima de conocimientos para desempeñar el cargo especializado por el que compiten, lo que robustece la idea de que las personas designadas llegan por méritos propios y no le deben el cargo a nadie; condición fundamental para su desempeño independiente.

El rigor técnico, la colegialidad y la neutralidad con la que debe actuar el INE se construye en cada decisión, grande o pequeña, por eso, este proceso no sólo nos deja a 28 personas designadas, sino también una importante lección: cuando dejamos de escucharnos y los consensos se vuelven imposibles, lo que se erosiona no es la deliberación interna, sino la confianza ciudadana en la democracia que decimos defender.

Consulta el artículo en El Heraldo de México.

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