Estructura profesional del INE permite el desarrollo de los trabajos de organización electoral
El Consejero Electoral Martín Faz afirmó que la gestión de Guadalupe Taddei al frente del Instituto Nacional Electoral (INE) estuvo marcada por problemas de conducción institucional y opacidad, que se agudizaron a partir de la reforma de octubre de 2024 a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), cuando se le otorgaron atribuciones para realizar de manera unilateral nombramientos en direcciones ejecutivas y áreas administrativas.
Explicó que, antes de la reforma, las designaciones se realizaban de manera colegiada, lo que permitía a las Consejerías ejercer mayor vigilancia y control. Como ejemplo, mencionó la cancelación de un contrato para la adquisición de chalecos electorales a una empresa que incumplió y fue sancionada por el Órgano Interno de Control (OIC). En contraste, denunció que posteriormente se obstaculizó el acceso a información sobre contrataciones y nombramientos.
Faz sostuvo que la concentración de facultades, aunada a deficiencias en la coordinación y construcción de consensos, debilitó los mecanismos de supervisión y favoreció un entorno de opacidad. No obstante, distinguió estos problemas de la capacidad operativa del INE, al subrayar que su estructura profesional en las 32 juntas locales y los 300 distritos mantiene los trabajos de organización electoral.
Ante la crisis institucional, consideró necesario que el Congreso asuma su responsabilidad y designe a una persona titular de la Presidencia del INE que genere confianza entre las fuerzas políticas y la ciudadanía, con un perfil que no sea cercano al oficialismo.