IA en América Latina: crece su enseñanza, pero pocas empresas la utilizan
Hace dos años, apenas dos países de América Latina y el Caribe incluían contenidos de Inteligencia Artificial (IA) en sus programas escolares. Hoy son 11. Las universidades también han ampliado su oferta de estudios especializados en la materia.
Pero el avance en la enseñanza no se refleja todavía en el uso de esta tecnología por parte de las empresas más pequeñas.
Según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA) 2026, apenas siete de cada 100 pequeñas empresas de la región utilizan IA, una proporción muy inferior a la que se registra entre las grandes compañías.
El estudio, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) de Chile, fue presentado el 20 de octubre de 2026 en la capital chilena y examina las condiciones para desarrollar y utilizar esta tecnología en 20 países.
Esta es la segunda de tres entregas de Certeza dedicadas a explicar sus principales hallazgos.
Más países enseñan Inteligencia Artificial
El aumento de dos a 11 países que incorporan contenidos de IA en los programas de estudio de sus escuelas es uno de los avances registrados por el ILIA.
Esto no significa que todas las escuelas de esos países impartan Inteligencia Artificial como una materia independiente. El indicador se refiere a la inclusión de contenidos relacionados con esta tecnología en los programas educativos nacionales.
En las universidades, el informe registra lo siguiente:
- Maestrías: los 20 países analizados cuentan con programas de posgrado relacionados con IA.
- Doctorados: 14 países ofrecen estudios doctorales en esta materia, frente a ocho en la edición anterior.
Sólo siete de cada 100 pequeñas empresas utilizan IA
El uso empresarial de Inteligencia Artificial presenta diferencias importantes según el tamaño de las compañías.
El ILIA estima los siguientes porcentajes para América Latina y el Caribe:
- Grandes empresas: 27.6%.
- Medianas empresas: 12.8%.
- Pequeñas empresas: 6.8%.
Las cifras son estimaciones estadísticas, no resultados de un censo. El informe recurrió a este método porque la mayoría de los países carece de información oficial que pueda compararse sobre el uso de IA en las empresas.
Los autores resumen el hallazgo en una frase: “Cuanto más pequeña es una empresa, menor es la probabilidad de que adopte Inteligencia Artificial”.
La diferencia con otros países
El estudio compara la situación latinoamericana con la de cinco países: Alemania, España, Estonia, Portugal y Singapur.
Porcentaje estimado de empresas que utilizan Inteligencia Artificial:
| Tamaño de empresa | América Latina y el Caribe | Cinco países de referencia |
| Grandes | 27.6% | 66% |
| Medianas | 12.8% | 41% |
| Pequeñas | 6.8% | 24% |
La diferencia es especialmente marcada entre los negocios pequeños. En los cinco países de referencia, la proporción de negocios que utilizan IA es casi cuatro veces mayor que en América Latina y el Caribe.
Entre las grandes compañías también hay una distancia considerable: de este tipo de empresas en la región utilizan la IA poco menos de la mitad, en comparación con los cinco países de referencia.
¿Están preparadas las empresas para utilizar agentes de IA?
El ILIA dedica parte de sus hallazgos a los llamados agentes de Inteligencia Artificial. Son sistemas capaces de realizar varias tareas a partir de una instrucción general, sin necesidad de que una persona les indique cada paso.
Por ejemplo, pueden buscar información, organizarla y realizar acciones diferentes. No obstante, su funcionamiento exige supervisión humana para la revisión de resultados, detectar errores y proteger los datos que utilizan.
El informe resume así este panorama: “Agentes listos, organizaciones no tanto”.
Para incorporar estas herramientas a sus actividades cotidianas, las empresas necesitan atender ciertas necesidades:
- Capacitación: que su personal sepa utilizar los sistemas y conozca sus limitaciones.
- Supervisión: establecer quién revisa los resultados y cómo se corrigen posibles errores.
- Protección de datos: evitar que la información personal o confidencial quede expuesta.
- Utilidad: determinar qué tareas conviene realizar con IA y cuáles requieren intervención humana.
La expansión de estas herramientas plantea nuevas posibilidades para las empresas, aunque su aprovechamiento depende de los recursos y conocimientos disponibles.
El ILIA muestra una diferencia que merece atención: mientras crecen las oportunidades para estudiar Inteligencia Artificial en América Latina y el Caribe, su uso todavía está lejos de extenderse entre las pequeñas empresas.