La solidez democrática requiere la responsabilidad de la clase política
Tras su paso por el Instituto Nacional Electoral, la Consejera Electoral Claudia Zavala afirmó que concluye su gestión con satisfacción, al considerar que su trabajo contribuyó al fortalecimiento de la protección de los derechos político electorales, en particular de los grupos históricamente discriminados, cuya inclusión hoy es una práctica cada vez más normalizada.
Destacó que su periodo estuvo marcado por retos institucionales y contextuales relevantes, como la Pandemia de COVID-19, que obligó al Instituto a diseñar modelos operativos en condiciones adversas para garantizar la continuidad de los procesos electorales. A ello se sumó un entorno de cambio político, tanto en México, como a nivel global, frente al cual —sostuvo — el INE logró cumplir con sus funciones y ofrecer resultados.
La Consejera Electoral enfatizó que muchas de las decisiones del Instituto responden estrictamente a lo establecido en la ley, lo que ha permitido dar certeza a las fuerzas políticas y facilitar la alternancia en el poder, incluso para partidos minoritarios.
Al mencionar la pasada elección del Poder Judicial, puntualizó que existen múltiples áreas de oportunidad, de manera particular en el diseño legal del proceso. Refirió que la participación de distintos órganos en el registro de candidaturas y la complejidad del modelo de comunicación política requieren una revisión profunda, sobre todo, ante la concurrencia de elecciones.
La Consejera concluyó que la solidez democrática depende no solo de las garantías constitucionales, sino de la responsabilidad de la clase política para hacerlas efectivas.