¿Por qué tu cerebro cree en mentiras? 

Publicado el: 

Categoría: 

ESCRITO POR:

TEMA:

Educación digital

Hackeando la mente: ¿Por qué tu cerebro está programado para creer en mentiras? 

Exploremos cómo tu cerebro, diseñado para la supervivencia, es vulnerable en el entorno digital.  

Para ahorrar energía, el cerebro utiliza mecanismos heurísticos, que son atajos mentales para tomar decisiones rápidas. Aunque son útiles en la vida diaria, en el ecosistema de la desinformación nos exponen a varios fallos lógicos: 

  1. Sesgo de confirmación: Es nuestra tendencia natural a preferir la información que refuerza nuestras creencias previas. Ante la incertidumbre, buscamos seguridad en lo que ya conocemos y descartamos lo que nos contradice. 
  1. Disonancia cognitiva: Cuando recibimos información que cuestiona nuestra visión del mundo, sentimos un malestar psicológico. Para aliviarlo, solemos atacar la fuente de la información o ignorar los hechos en lugar de ajustar nuestra opinión.  
  1. Efecto de la verdad ilusoria: La repetición genera familiaridad, y la familiaridad se confunde con la veracidad. Si vemos un mensaje muchas veces (algo que los bots y algoritmos facilitan), nuestro cerebro empieza a procesarlo como un hecho simplemente porque le resulta fácil de reconocer. 
  1. Secuestro emocional: Los contenidos que disparan emociones intensas como el miedo o la indignación desactivan el pensamiento analítico. Cuando estamos en “modo alerta”, nuestra capacidad crítica disminuye y compartimos información de forma impulsiva. 
  1. Cámara de eco: El algoritmo que controla lo que vemos en redes sociales suele mostrarnos contenidos similares o afines a nuestro pensamiento. Esto hace que la desinformación sea creíble, pues ya fue validada y compartida por personas con nuestras mismas ideas, dando lugar al sesgo de grupo. 
  1. Procesamiento dual: Nuestro cerebro procesa la información por dos vías. La primera es rápida, automática y emocional; la otra es más lenta pues implica un proceso de reflexión. Por lo general compartimos contenidos luego de la primera vía, así que no nos detenemos a pensar la veracidad del supuesto hecho.  

Consumir información de diversas fuentes, contrastar puntos de vista, y actuar o compartir solo después de reflexionar y analizar la información puede ayudarnos a no caer en desinformación. Así que antes de compartir y validar lo que ves en internet, verifica. Recuerda que tener certeza es una manera de garantizar la toma de decisiones informada.  

Scroll al inicio